Antonella POV
Milenka ya tiene cinco meses. Ha crecido tanto... y tan rápido. Me tiene abrumada. A veces siento que cierro los ojos un segundo y ya cambió de nuevo.
Hoy volamos a Italia para juntas y sesiones de fotos con Prema. Yo tenía la esperanza de poder manejar esta temporada, pero la verdad es que mi cuerpo aún no está al cien después del embarazo. Así que será para la próxima. No quiero arriesgarme cuando no estoy lista... aunque me cueste aceptarlo.
Paul y yo también estamos hablando de tener más hijos, incluso de casarnos. Han sido unos meses de locura, hermosos pero intensos. Todo cambió tan rápido.
Miro los monoplazas fijamente mientras cargo a Milenka contra mi pecho. Ya se quedó dormida, acurrucada, y yo solo escucho el sonido de los mecánicos, las herramientas, el eco de los motores que ya no me pertenecen.
—¿Te quieres subir? —dijo una voz detrás de mí. Era René.
—Sí... —sonreí.
—Vamos —me dijo con una pequeña sonrisa, caminando hacia uno de los autos.
Con cuidado, le pasé a Milenka, que seguía profundamente dormida. Me quité los zapatos y me subí al monoplaza. René me alcanzó el volante, y lo encajé en su lugar con movimientos que ya son automáticos para mí. Cerré los ojos.
"—And the race winner is Antonella Leclerc!"
"—¡Increíble carrera, Antonella! ¡Gran trabajo!"
"—¡WUJUUU! Otra a la lista. Gracias a todos. ¡Enhorabuena!"
Una lágrima cayó por mi mejilla. No pude evitarlo. Extraño tanto correr... Un sollozo escapó de mi boca, sin querer.
—¿Todo bien, Antonella? —preguntó René al oírme.
—Sí... sí —me limpié rápido la cara, fingiendo que no pasó nada—. Solo... extraño las carreras.
—Ay, pequeña... es normal. Es algo que has hecho desde niña. Es como un italiano sin su cappuccino.
—Tu ejemplo no tiene sentido —reí, entre lágrimas.
—Agh, claro que sí. Un italiano sin su cappuccino diario se vuelve loco. Toda la vida lo ha tomado. Es lo mismo contigo y las pistas —dijo con esa seriedad graciosa que me hizo reír aún más.
—¿Anto? ¿Estás aquí? —dijo alguien abriendo la puerta del taller. Me asomé por el halo. Era Paul.
—¡Nena! Te estaba buscando —se acercó—. Ya terminé todo lo que me tocaba hoy. Podemos irnos al hotel si quieres... Ay, mi amor —dijo al ver mis ojos. Puso una mano en mi mejilla, cálida y suave.
—Extraño correr... de verdad —murmuré con voz baja.
—Ya lo sé, Anto. Pero lo harás pronto. Te lo prometo —acarició mi cabello con cuidado.
—Antonella —me llamó René desde el fondo—. Puedes usar el simulador si quieres.
—¡Uyyy, sí! —dije emocionada, saliendo del monoplaza con rapidez.
El simulador de Prema es el mejor. Realmente se siente como si estuvieras en la pista. Me olvidé de todo mientras estaba ahí. Las curvas, el sonido del motor digital, el peso del volante... Fue un escape. Un respiro.
Pasé casi cuatro horas ahí. Paul se quedó cerca con Mili, viéndome.
—Amor, ya es muy tarde —dijo al fin—. Vámonos al hotel, ¿sí? —me ayudó a quitarme los guantes.
—¿Qué hora es? —pregunté, medio perdida.
—Nueve de la noche. Ya es tarde, nena. Mañana puedes volver, si quieres —dijo, ayudándome a bajar un escalón.
Solo asentí. Caminamos hacia el auto en silencio. Milenka dormía otra vez en su porta-bebés.
El camino al hotel fue tranquilo, pero en mi mente el caos no se detenía. Me sentía triste y enojada. Extrañaba tanto correr. Sentía que estaba tan cerca... pero también tan lejos de lograr volver. Y sí, tenía miedo. Mucho miedo.
"¿Y si me pasa algo?"
"¿Y si dejo a Mili sin su mamá?"
Ese pensamiento me apretaba el pecho. También me dolía no poder hablar de esto. Paul tiene su camino trazado: F3 esta temporada, F2 después. Todos confiamos en que un equipo lo va a jalar a la F1. Pero él no lo entiende. No lo siente igual.
Mamá solo dice que todo esto es el plan de Dios, que quizás es una señal para dejar las pistas. Siempre me recuerda a Jules. A Antoine.
Pensar en eso duele. Más ahora que tengo una criatura a la que cuidar. Una parte de mí.
Estaba tan hundida en mis pensamientos que no me di cuenta de que estaba llorando otra vez.
—¿Nena? —dijo Paul con voz suave, posando su mano sobre mi pierna—. ¿Qué pasa, mi amor?
—Es que... —solté un sollozo—. Extraño los coches. Me urge volver. Pero a la vez... me da terror.
—¿Terror?
—Sí. ¿Y si me pasa algo? ¿Quién va a cuidar de Mili? —mis palabras salían entre lágrimas—. Me asusta que tú también te arriesgues. Me da miedo que algún día no regreses...
Paul se quedó callado un momento. Luego apretó mi mano.
—Nena... estás sobrepensando mucho. Correr es peligroso, sí. Pero vamos a estar bien. No me va a pasar nada.
—¿Pinky promise? —hice puchero, conteniendo las lágrimas.
—Pinky promise —me sonrió, entrelazando nuestros meñiques—. Y tú también vas a volver. Pero a tu ritmo. No tienes que probarle nada a nadie. Cuando estés lista, la pista va a estar ahí. Siempre lo ha estado.
—¿Y si no estoy lista nunca?
—Entonces seguimos soñando juntas. Pero yo sé que sí lo estarás. Porque te conozco, Anto. Y porque no existe nada más fuerte que una mujer con gasolina en las venas y una hija en los brazos.
Me reí un poco entre lágrimas.
—Te amo, Paul.
—Yo también, Anto. Más de lo que imaginas.
Llegamos al hotel. Me limpié la cara antes de salir del coche, sin decir nada más. Subimos a la habitación y acostamos a Milenka. Me acosté también, pero no dormí de inmediato.
Me quedé mirando al techo, sintiendo esa mezcla de miedo y amor, de impulso y duda. Tal vez no necesito elegir todavía. Tal vez lo importante es que aún me duele... porque eso significa que sigue vivo el sueño.
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Algo cortito para que no me odien por no actualizar en meses... La inspiración no llegaba a mi.
Mil gracias por el apoyo y paciencia. Les prometo que no vuelvo a desaparecer tanto tiempo.
L@s amooo
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ES ELLA - Paul Aron
Fiksyen PeminatMe enamore de mi compañero de equipo... ....................................................................... Este es mi primer libro! Perdón por los errores ortográficos y también por la tardanza con los campitulos. Estoy muy ocupada
