—Perdón, pa. —dijo Gala al entrar apresuradamente a la oficina de su padre mientras cerraba la puerta tras de sí.
El señor Montes se acercó hasta su hija y la envolvió en un cálido abrazo, palmeándole ligeramente la espalda.
—¿Ya almorzaste? —preguntó.
Dio la vuelta a su imponente escritorio de madera oscura mientras observaba cómo Gala se tumbaba despreocupadamente en el elegante sofá de terciopelo negro que adornaba la oficina.
—No, pues si no te digo que ando saliendo de la uni apenas. —respondió ella con obviedad, su tono ligeramente burlón mientras se acomodaba, cruzando una pierna sobre la otra y dejando caer su mochila a un lado.
El señor Montes asintió. —Pues entonces ni te acomodes, vamos a almorzar. —dijo con decisión, señalando la puerta con un movimiento de la cabeza.
Gala frunció el ceño y soltó un suspiro. —¿A dónde o qué? No traigo ganas de convivir con nadie más que contigo.
Él dejó escapar una leve risa y tomó su saco colocándoselo con la misma elegancia que hacía todo. —No vamos con nadie más, solo que tengo hambre, y si no te levantas rápido, te quedas.
La joven rodó los ojos, pero finalmente se puso de pie, tomando su mochila con pereza. —Orale, vamos. Oye pero nada de cortes de carne y vino, ¿eh? Traigo ganas de unos chila
—Prometido. —respondió su padre con una sonrisa divertida, abriendo la puerta para que ella saliera primero. —Aunque no prometo que sean mejores que los que prepara la beba.
Gala lo miró con diversión. —Pues obvio que no.
El señor Montes le guiñó un ojo antes de seguirla por el pasillo. —¿Y que hiciste ayer?
Su mente automáticamente mando la serie de recuerdos que tenía con Karime del día anterior, sobre ella besándola de manera fugitiva, gimiendo bajo su toque, y el que más le gustaba, Karime durmiendo a su lado con tranquilidad total.
—Nada interesante, la verdad. —dijo encogiéndose de hombros.
Pronto ambos estuvieron en el ascensor que los llevó hasta el estacionamiento, en donde vaya que se habían llevado una sorpresota mientras hablaban de la nueva chica con la que estaba "hablando" el señor Montes.
—¡Rogelio! —exclamó el más grande.
Frente a ellos iba Roger, como su padre lo llamaba. El era un socio y empresario de la empresa, aunque también mejores amigos y compadres desde hace ya varios años.
—¡Caray, que sorpresa! —exclamó el hombre pelón, quien sonrió apenas vio la figura de Gala a un lado de su padre.
Gala sonrió reconociendo al hombre de inmediato, solía ser su cómplice cuando se trataba de transportar pedazos de cheesecake a la media noche en los sábados de barbacoa de la cocina hasta su habitación.
Tenía tiempo sin verlo, ya que cuando los padres de Gala se divorciaron, esta misma tomó distancia de ambos, pero ahora de sentía bastante feliz de ver a aquel hombre, y a su hijo quien también se mostraba sonriente al notar a Gala.
—¡Roger! —respondió Gala con entusiasmo, acercándose a el.
—¡Mira nada más quién está aquí! —dijo Roger dándole unas palmadas en la espalda a su amigo. —Te desapareces, chamaca, y cuando regresas, ni un abrazo me das. ¿Qué pasó ahí?
Gala rió, negando con la cabeza y se acercó a abrazarlo con fuerza. —¿Cómo estás?
—Muy bien, muy bien, pero más importante, ¿tú cómo andas? Ya hacía falta verte por aquí. —Roger ladeó la cabeza, sus ojos cargados de una genuina curiosidad mientras hablaba.
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with or without you / garime
Fanfiction-¿Me vas a decir que no te sientes igual que yo, Karime? La pelinegra sintió su cuerpo temblar bajo el tacto de las largas manos de Gala, quien la sostenía con fuerza por la cintura. -No debería, guapa. Y tienes que saber que esto me esta matando...