—No manches, ya es bien tarde… —se quejó Gala dejando caer la cabeza sobre la mesa de reuniones con dramatismo.
Eran casi las 8:30 de la noche y aún seguían en la oficina de su padre. Habían pasado toda la tarde trabajando en oficios, revisando documentos y organizando pendientes que nunca parecían acabar.
—Ya sabes cómo son este tipo de cosas, hija. —respondió el señor Montes sin siquiera levantar la vista de su computadora, mientras escribía con rapidez.
—Sí, pero yo pensé que iba a ser rápido, como firmar unas cosas y vámonos… no que nos íbamos a instalar aquí. —dijo Gala, mirando su reloj con frustración. —Además, papá, no es normal trabajar hasta esta hora.
El señor Montes levantó la vista con una ceja arqueada. —¿Ah, sí? Pues bienvenida al mundo real, hija. Así es esto cuando tienes responsabilidades.
—Estoy aquí porque me chantajeaste, no porque tuviera muchísimas ganas.
—Ah bueno, pero bien que te trajiste tu computadora y dijiste “ay, yo te ayudo, pa”. Así que nada de quejarte. —le dijo.
Gala rodó los ojos mientras cerraba su laptop. —Ya ni siquiera siento las piernas de estar sentada todo el día, esto es explotación.
—Explotación. —se burló. —Ponte a terminar lo que te falta y ya vámonos.
Gala suspiró y comenzó a guardar sus cosas lentamente. —¿Qué tanto haces tú que no puedes terminar rápido? Seguro estás viendo memes o algo.
El señor Montes le lanzó una mirada de advertencia, aunque no pudo evitar soltar una risita. —Si quieres te dejo todo este trabajo a ti y yo me voy a ver memes, a ver cómo le haces.
—¡Ya, ya! Olvídalo. —dijo Gala. —Apúrate por qué Briggitte me invitó a cenar y no puedo ir así como estoy.
El señor Montes alzó la mirada, analizo la ropa de su hija y volvió si vista a la laptop.
—Ah bueno, chingo a mi madre.—¡Ya, Gala! —exclamó cerrando de golpe el aparato. —Vamonos, pues.
Pronto salieron del gran edificio y se encontraron en el estacionamiento, en donde cada uno se posiciono a un lado de su puerta luego de despedirse de un abrazo.
—Andamos en contacto para lo del viernes, no mija?
—Sí, pa' yo te aviso cualquier cosa. —dijo la pelirroja para menear su mano en despedida y subir a su camioneta.
Iba a pasar rápido a su depa para bañarse y poder ir a casa de Briggitte, a quien le había avisado que llegaría un poco tarde. La más pequeña no tuvo problema por lo que al rededor de las 9:15pm, Gala iba llegando a la casa de la familia Bozzo con un panque que había conseguido en una panadería para no llegar con las manos vacías.
—Buenas noches, señora Ligia. —saludó de manera cálida con una pequeña sonrisa que hacia sus ojos enchinarse.
—Adelante, Gala. ¡Que gustazo verte! Briggitte esta arriba con su cena, dice que van a cenar en su balcón. —esa fue la mamá de Briggitte, quien recibió a la muchacha con una sonrisa soñolienta.
—Muchas gracias, oiga y le traje un panque, ojalá le guste, así sigue calientito... —avisó con una sonrisa.
La mujer alzó las cejas y tomó la bolsa que la pelirroja se encontraba extendiendo a su visión. —¡Ay, no te hubieras molestado, mija! Muchas gracias, eso voy a tomar mañana con mi cafe...
—No'mbre no es ninguna molestia. Al contrario, me da gusto que le guste a usted.
Sin más charla, la mamá de Briggitte le agradeció de nuevo, señalándole el camino hacia las escaleras. Gala subió con paso ligero, disfrutando del aroma a madera y lavanda que siempre impregnaba en las paredes de la casa, llegó al segundo piso donde la puerta blanca de la habitación de Briggitte estaba medio abierta.
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with or without you / garime
Fanfiction-¿Me vas a decir que no te sientes igual que yo, Karime? La pelinegra sintió su cuerpo temblar bajo el tacto de las largas manos de Gala, quien la sostenía con fuerza por la cintura. -No debería, guapa. Y tienes que saber que esto me esta matando...