El Penthouse es uno de los lugares más ricos de Corea, un edificio de 100 pisos con una de las mejores reputaciones. Pero todo cambia cuando aparece Min Seol- Ah, una joven huérfana que buscaba una mejor vida, pero todo termina de una trágica manera...
Llegue a casa asustado, observando el arma y la sangre que cubría mi camisa por haber golpeado a Edward. Estaba asustado, paralizado por lo que había sucedido.
— Yo... yo... yo no... yo no lo hice... ¡yo no mate a Edward! ¡No lo hice! — grite sollozando.
Golpeaba mi cabeza mientras esperaba que todo esto no fuera real, yo no era malo, era bueno, si, yo soy bueno. Nada de esto estaba pasando, solo era un mal sueño, solo eso.
— Todo esta bien James, recuerda... tu eres bueno, tu eres bueno...
El sonido del timbre me asustó, gire mi cuerpo pegado a la puerta y observé a Angel en la cámara de la casa. No podía dejar que me viera así, ella estaría asustada y se alejaría de mi, perdería a la única persona que no me había dejado sola.
— ¿James? ¿Estas en casa? — preguntó preocupada. — Dijiste que irías a la comisaría, ¿todo esta bien?
¿Ella confiaría en mi? ¿No me diría nada? No le importó mi psicopatía, ¿le importara esto? Aun con miedo, abrí la puerta y jale de su brazo haciéndola entrar a la casa.
— ¿James? ¿Que sucede? ¿Porque todo esta oscuro?
— ¿Prometes no asustarte? — pregunte sollozando.
— Lo prometo — respondió.
Encendí la luz, ella al verme se paralizo y camino lejos de mi. Lo sabía, sabía que esto la asustaría.
— James... ¿que te paso? ¿Porque tienes sangre?
— Yo... — trague en seco — Yo... mate a Edward... lo mate...
Ella cubrió su boca sorprendida, ahogando un grito de terror. Sus ojos me juzgaron, pude verlo, se que esto me haría ganar su odio.
— Pero... ¿porque? ¿Que hizo Edward? Se que no te agradaba pero el... el era tu hermano...
— El... el mato a mi abuelo... mato a mis padres... y-y, yo... ¡entre en desesperación! ¡No supe que hacer! ¡Tenia miedo! ¡Tengo miedo! Angel – me acerqué a ella y la sujete de sus hombros — Por favor... dímelo... dime que no soy malo... dímelo...
— James tu... es que... no se que decir...
— ¡Soy un idiota! — grite separándome de ella — ¡lo siento! ¡Lo siento mucho por esto! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! – gritaba mientras me daba fuertes golpes en la cabeza.
— ¡Ya basta de hacer eso! – pidió alejando mis brazos para no hacerme más daño — ¡Todo estará bien! ¿Ok? Te lo prometo, yo estoy aquí, cálmate.
Me aferre a ella tan fuerte que creí que la rompería, pero tenía miedo, mucho miedo. Miedo de ser malo, miedo de ser como ellos... miedo.
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