El Penthouse es uno de los lugares más ricos de Corea, un edificio de 100 pisos con una de las mejores reputaciones. Pero todo cambia cuando aparece Min Seol- Ah, una joven huérfana que buscaba una mejor vida, pero todo termina de una trágica manera...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Una madre hace lo que sea por sus hijos _________________________
Narra James.
No podía creerlo, esto no era verdad, ¿como es posible que mi hermano estuviera vivo? El murió, se que lo hizo, el murió junto a mis padres, no podía ser Edward, me negaba a eso. Lo he estado investigando y se que es un corrupto que tiene alianzas con Joo, el no puede, no puede ser mi hermano.
– James, detente por favor, caminas muy rapido – escucho la voz de Angel y al fin me detengo.
Caigo en cuenta de que ya hemos llegado al Penthouse, ni siquiera supe cuando llegamos.
— ¿En que momento llegamos? — preguntó volteándola a mirar.
Ella se suelta de mi y acaricia su mano la cual esta roja por mi agarre.
— Lo siento — me disculpo y ella me sonríe.
— Estoy bien, pero tu... ¿lo estas? Parece que estas muy distraído por lo de Edward, ¿acaso pasa algo malo con que el sea tu hermano? Pensé que estaría feliz.
Suspiro antes de responder.
– Edward es una mala persona – hago una pausa – Es un político corrupto y según se tiene alianzas con el señor Joo para encubrir los desastres que hace. Claro que estoy feliz pero quisiera que no fuera una mala persona.
— Tal vez... deberías hablar con el, conocerlo más, te puede sorprender. A veces hay que darle segundas oportunidades a las personas – dijo ella tocado mi mano — No te preocupes James, que el sea malo no significa que tú también lo eres.
— Mi padre tenía psicopatía – confieso — ¿Y si el lo heredo? ¿Y si yo lo herede? Eso me da miedo.
— No te preocupes James, tu eres una buena persona, lo tengo más que comprado. Me has ayudado a sentirme mejor y ayudas a otras personas también, estoy seguro de que tu no eres como ninguno de ellos.
Angel se acerca a mi y se empina para dejar un beso en mi mejilla, voltea a verla y tiene una sonrisa tímida en su rostro.
— Deja de pensar en eso y vamos a descansar, todo estará bien, te lo prometo.
– Tienes razón, vamonos.
Se que todo estará bien, yo lo se.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.