El Penthouse es uno de los lugares más ricos de Corea, un edificio de 100 pisos con una de las mejores reputaciones. Pero todo cambia cuando aparece Min Seol- Ah, una joven huérfana que buscaba una mejor vida, pero todo termina de una trágica manera...
Llegue a casa impactada por lo que habíamos descubierto, en mi mente no cabía la posibilidad de que Yoon Hee fuera la asesina de Seol Ah. Ella era muy buena persona, ¿como podía hacer eso? ¿Que le hizo esa pobre chica?
– ¿Pasa algo?
Me asuste cuando escuche la voz de Taehyung, el estaba allí en el mueble, sentado, observando papeles de su trabajo. Tenía la camisa abierta, la corbata desabrochada y el cabello desarreglado.
– Te estaba esperando, debemos hablar. Pero primero, ¿porque no me cuentas lo que paso? — palmeo el otro lado del mueble.
Suspire y me acerqué a el, recosté mi cuerpo sobre el mueble y cerré los ojos frustrada.
— ¿Quien habla primero? – preguntó.
– Habla tu.
– Esta bien. Sowon yo... quiero pedir perdón por mentirte, no sabía como decirte la verdad sin que salieras lastimada. Se que tu no lo tomas como un engaño debido a que ni siquiera nos gustábamos, pero... yo si lo veo como una falta muy grave. No solo te dañe a ti, también a Seo Young y Aein y eso no me hace sentir bien, por eso, estaba pensando en que... nos divorciemos.
Abri los ojos y me reincorpore para mirarlo, ¿es enserio? ¿Realmente me está diciendo esto?
— Mírame – le pido y lo hace— ¿Quien dijo que yo quería un divorcio? ¿Um? ¡¿Dime quien lo dijo?!
– Nadie, fue... una idea mía. Es que yo... traicione tu confianza y eso es lo más importante en una relación, no veo el porque-
— ¡Cállate! – grite empezando a llorar — ¡¿que te pasa?! ¡¿Crees que esto no me ha afectado?! ¡Claro que lo hace! ¡Pero no es suficiente para un divorcio! ¡Yo... tu... idiota! ¡¿De verdad esa es tu solución?!
— Sowon, por favor cálmate. Pensé que tu así lo querrías...
Limpio mis lagrimas.
– No me importa si tienes una hija con Chaewon porque eso paso mucho antes de que me empezaras a gustar, ¡a penas te vi amar cuando nuestra hija tenía 12 años!. Así que, olvídate de esa idea. Si te divorcias de mi, voy a matarte.
El se ríe y toma mi rostro en sus brazos.
– Lo siento mi amor, esto no volverá a pasar.
Y me besa, de forma apasionada y romántica. Yo le sigo el beso, olvidándome de lo que tenía que decirle.
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