El Penthouse es uno de los lugares más ricos de Corea, un edificio de 100 pisos con una de las mejores reputaciones. Pero todo cambia cuando aparece Min Seol- Ah, una joven huérfana que buscaba una mejor vida, pero todo termina de una trágica manera...
– ¡¿Cual verdad!? ¡No hay ninguna verdad! ¡Yo no asesine a mi hermana! — grito ella frustrada.
— ¡Ya di la verdad! ¡La mataste! ¡Su sangre esta en tu vestido! ¡Tus huellas están en el cuchillo! ¡Eras la única en casa!
— ¡YO NO LO HICE MIERDA! ¡ALGUIEN MAS LA ASESINO!
– ¿Y quien? ¡Dímelo! ¡Si tienes pruebas dímelo!
Ella se queda callada, observándome fijamente. Lo siento mucho Angel, lo siento.
— ¿Porque la mataría? ¡Dímelo! ¡Ni siquiera sabías como era la relación con mi hermana!
— Tengo un video — dije y su rostro palideció – Esto dice lo contrario.
Le muestro mi teléfono y pongo aquel video donde Angel estaba peleando con su madre.
— ¡La odio! ¡No sabes cuanto la odio!
— ¡Es tu hermana Angel! ¡¿Como puedes odiarla?! ¡Solo es una niña!
— ¡No me importa! ¡La odio! ¡La odio con mi vida! ¡Ojala no hubiera nacido!
Y allí termine el video. Ella alzó su rostro, sus ojos llenos de lagrimas mientras me suplicaba con la mirada.
— Eso... eso no... no sabes por que lo dije. Yo amo a mi hermana, la amo enserio.
– ¿Hace cuanto fue esto? – pregunte y su mandíbula se tenso – ¡Responde de una vez!
— Eso... eso fue... hace unos meses...
— ¿Lo ves? Fue este año. La odias, o más bien debería decir que la odiabas.
Me acerqué a ella y susurré en su oído.
– No eres un ángel, eres un demonio.
Me aleje de su oido, Angel me observaba con odio, una que jamas había visto en su mirada. Antes de que pudiera apartarme del todo sus manos se aferraron a mi uniforme como pudieron.
— Maldito hijo de puta. Yo te ayude, oculte que mataste a tu hermano y que estas loco, ¿y así me pegas? ¿Que mierda te sucede?
— Cállate, todo esto es diferente. Yo jamás pedí tu compasión.
Ella ríe de forma amarga.
— Al final eres la misma mierda que todos. Eres malo, ¡malo!
Me aleje furioso.
– Espera a el maldito juicio , después tendrás que darte golpes con las paredes de la casa.
– ¡Hijo de puta! ¡Te odio! ¡Te odio!
Por favor, hazlo.
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