El aula de Defensa Contra las Artes Oscuras había cambiado.
Donde los estudiantes se habían acostumbrado a las sillas desalineadas, esqueletos decorativos de plástico y mapas llenos de errores en un salón genérico de un pasillo lleno de aulas, ahora se encontraban en un salón circular dentro de una de las torres más alejadas del castillo, iluminado por candelabros de hierro negro, con tapices de lino teñido en tonos berenjena y gris ceniza, mostrando escenas de brujas calcinando inquisidores con una elegancia impasible, también había una increíble cantidad de plantas, colgando de los techos, sobre pedestales en masetas sostenidas de las paredes. El aula olía a incienso de mirra y ajenjo y en una esquina, colgaba un maniquí con túnica de auror, congelado por un hechizo, con una nota que decía: "Intentó usar un Expelliarmus en duelo letal. Falló el semestre."
Los alumnos de cuarto año de Gryffindor y Hufflepuff entraron con vacilación. Algunos cuchicheaban sobre la nueva profesora; otros intentaban mantener la espalda recta, como si la dignidad los protegiera.
Entonces ella apareció.
Lady Morticia Addams caminó con sus tacones chasqueando sobre la piedra fría, su vestido negro como la medianoche ondeando a su paso, las uñas tan perfectas como dagas de obsidiana. Su porte era el de una viuda asesina que había ganado todos sus juicios por falta de pruebas.
—Bienvenidos —dijo con una voz que era a la vez terciopelo y cuchilla—. Soy Lady Morticia Addams. No me llamen "Lady", no me llamen "Madam". Si se sienten cómodos, pueden llamarme Profesora... aunque sólo si aprueban mis clases.
Silencio absoluto.
Morticia paseó entre los pupitres como una pantera examinando a sus presas.
—Aquí aprenderán a sobrevivir. No a jugar a los duelistas que ven sus varitas como simples juguetes. Quiero astucia. Quiero reacción. Quiero sangre si hace falta. Si no están a la altura, pueden retirarse. —Se volvió a mirar con fría serenidad a los Gryffindors—. El coraje no basta cuando te están devorando los pies unos nenúfares carnívoros.
Una Gryffindor se removió incómoda. Pugsley, sentado en primera fila con la espalda recta y una sonrisa orgullosa en el rostro, murmuró para sí: "Clásica mamá".
—El primer ejercicio que haran—dijo Morticia, y con un chasquido, las plumas de los alumnos comenzaron a escribir solas—. Es un cuestionario inicial. Me interesa saber cuánto saben... o cuán inútiles son. Comencemos.
❖ Cuestionario:
¿Cuál es la diferencia entre una mandrágora y una medusa escarlata?
¿Qué hacer si un Somnus Umbra se posa sobre tu pecho mientras duermes?
¿Cómo se distingue un basilisco joven de una serpiente común con aura mágica?
¿Cuál es la maldición vegetal más usada en rituales de sangre y por qué?
Cuando terminó, Morticia paseó entre los pupitres, recogiendo los pergaminos con un leve chasquido de uñas sobre madera.
—Decepcionante. Pero prometedor. Como huesos crudos antes del hervor, espero que logren mejorar, por su propio bien.
Luego se giró, y en una señal de su varita, el suelo se abrió. De un compartimento surgió una plataforma con macetas cubiertas por campanas de cristal.
—Hoy hablaremos de las plantas de las que deben cuidarse. No las que prosperan con sol, sino las que prefieren la carne.
Múltiples alumnos tragaron saliva al ver la primera planta: una flor púrpura con espinas negras, que palpitaba con cada palabra de la profesora.
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Serpiente Negra.
FanfictionQue hubiera pasado si Harry no hubiera acabado con los Dursley, si hubiera acabado con una familia peculiar que lo quiera y cuidara como suyo, en que afectaría eso al mundo mágico.
