El rey Pez - Capitulo 6

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Gil ataba las manos de Ozelle con un cuidado casi excesivo, como si temiera lastimarla

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Gil ataba las manos de Ozelle con un cuidado casi excesivo, como si temiera lastimarla. Mientras lo hacía, su torpeza se hacía evidente: el nudo que intentaba hacer se deshacía una y otra vez, lo que arrancó un suspiro a la princesa, que miraba al techo con resignación.

— ¿Qué le darán a Uma para que nos libere? — preguntó finalmente, rompiendo el silencio.

— Pidió que el hijo heredero de Ariel y Eric le traiga la varita del hada madrina — respondió Gil, su tono lleno de pesar.

Ozelle dio un salto en su asiento, sus ojos llenos de incredulidad. — ¿Qué? ¿Arian? ¿Y qué dijo? ¡No puede darle la varita a Uma! — exclamó, retorciéndose torpemente en un intento de ver al pirata a sus espaldas.

Gil, que estaba terminando de ajustar el nudo por tercera vez, se detuvo y suspiró. — Parece que ese fue el trato — dijo mientras se ponía de pie, su voz cargada de una mezcla de frustración y tristeza. — A las doce vendrán.

La princesa abrió la boca, aún procesando lo que acababa de escuchar. — ¿Ben sabe de esto? No lo permitiría.

— Ben no puede saberlo, y tú tampoco deberías.

Ozelle giró la cabeza hacia él, sus ojos brillando con determinación. — Gil, ayúdame a escapar — pidió con urgencia. — Debo irme, debo ir con Ben.

El rubio bajó la cabeza, su rostro reflejando un conflicto interno. — Ojalá pudiera — murmuró, claramente apenado. — Pero cuando tú te vayas, yo seguiré en la Isla. Me quedaré aquí y seré el tonto que dejó que el rey y la reina de Auradon escapen. Tú podrás irte y olvidarte de todo, pero a mí... incluso mi padre me odiaría.

Ozelle lo miró con comprensión, su expresión suavizándose. — Yo... lo entiendo, Gil.

El pirata levantó la vista, su sonrisa triste pero sincera. — Lamento no poder ayudarte, princesa.

La castaña sonrió levemente, buscando reconfortarlo. — No te preocupes, Gil. A veces los amigos hacemos sacrificios por el otro.

Gil parpadeó, sorprendido, y su rostro se iluminó. — ¿Entonces somos amigos?

— Siempre lo seremos.

En ese momento, se escucharon dos golpes provenientes del techo, señal de que Harry le indicaba que ya debía subir con la princesa.

Gil se acercó a Ozelle, y ella lo miró expectante, pensando que la ayudaría a ponerse de pie. Pero, para su sorpresa, el pirata la envolvió en un abrazo cálido y apretado, casi infantil en su entusiasmo.

— Gracias, Zelly — murmuró con una sonrisa genuina, su torpeza evidente cuando golpeó sin querer el cabello de la princesa al moverse.

Ozelle soltó una pequeña risa, divertida por el gesto, aunque sus manos y pies seguían atados, impidiéndole corresponder al abrazo.

𝓐𝓶𝓸𝓻 𝓔𝓼𝓶𝓮𝓻𝓪𝓵𝓭𝓪 - 𝑩𝒆𝒏 𝑩𝒆𝒔𝒕𝒊𝒂Donde viven las historias. Descúbrelo ahora