Capítulo 17: Los efectos de un beso

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Un joven de cabello desordenado se encontraba acostado en su cama, mirando el techo de su habitación, recordando lo acontecido hace algunas horas.

-.Recuerdo.-

Un par de jóvenes se encontraban sobre un bote platicando.

No te preocupes, hoy, las dudas de Yuna terminaran, decía una castaña con firmeza.

¿Qué?, expreso un joven de cabello desordenado.

Solo déjamelo a mí, respondía la castaña, mientras acercaba su rostro al de su amigo.

¿Qué harás?, pronunciaba el joven de cabello desordenado, mientras sentía su corazón palpitarle ante la cercanía de su amiga.

Hoy las esperanzas de Yuna terminaran, añadía la joven, tomando el rostro del joven de cabello desordenado entre sus manos, para segundos después posar sus labios sobre los suyos.

-.Fin de recuerdo: Tiempo actual.-

Mi corazón latió con más fuerza al sentir sus tibios labios sobre los míos, pensaba Tsubasa, mientras llevaba una de sus manos a sus labios. Por suerte, pude contenerme, pero mañana, ¿Podré también hacerlo?, pensó.

Casa Nakazawa: "Cocina"

Una castaña se ruborizaba tras recordar el beso que le dio a su amigo, al tiempo que pensaba: Tal vez no me correspondió pues lo tome por sorpresa, si, ello debe ser.

A la mente de la joven, vino una imagen, en ella, se vio junto a su amigo, tomados de la mano, mientras se sonreían en complicidad.

Hija, alcánzame los platos para secarlos, pronunciaba su madre que estaba a unos metros de ella. Sanae, Sanae....

¡Eh! ¿Qué sucede?, dijo la joven al reaccionar.

Es lo que quisiera saber, ¿Qué te pasa hija?, desde que volviste de tu viaje de trabajo escolar, estás distraída, respondió la señora Nakazawa.

¿Distraída?, contesto la joven.

Sí hija, distraída, dijo la madre de la joven.

Son los efectos de un beso, pronunció en voz baja Sanae, suspirando.

¿Qué?, ¿Los efectos de qué?. respondió la señora Nakazawa intrigada, pues no oyó bien lo que su hija le respondió.

Los efectos del queso, contesto Sanae rápidamente.

¿Los efectos del queso?, dijo la madre de la joven intrigada.

Sí, es que me comí un pastel de queso en Nagano, el cual estuvo realmente exquisito, por lo mismo le pregunte a la pastelera como se elaboraba, pero no me quiso dar la receta completa, por ello estoy tratando de hacer memoria gustativa con mi cerebro, para reconocer los ingredientes que la pastelera no me quiso decir, respondió Sanae.

Hay hija, contesto la señora Nakazawa.

Al día siguiente:

Un joven de cabello alborotado ingresaba a un aula, al tiempo que una castaña posaba su mirada en él, desde su carpeta, poniéndolo inquieto.

¡Hola Tsubasa! decían sus amigos.

¡Hola chicos! respondía el joven, tratando de no mostrar su nerviosismo.

¡Hola Tsubasa! agrego Sanae, al momento que el joven paso junto a ella.

¡Hola! dijo el nombrado, mientras sus mejillas empezaban a teñirse de carmín. No debo ponerme nervioso, no debo ponerme nervioso, pensó.

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