Un par de jóvenes abordaban un tren, sin notar que una joven de cabello negro que llevaba gorra los estaba siguiendo.
¡Qué suerte tuve! Llegue a tiempo, voy a comprar mi boleto, pensaba Yuna.
Mientras tanto, Tsubasa y Sanae abordaban el tren, mientras platicaban.
El parque botánico al que iremos es uno de los más grandes del país, decía la castaña, mientras tomaba asiento en el lugar que le correspondía.
Mi madre me comento ello, además me dijo que en ese parque hay un hermoso lago, contesto el joven de cabello desordenado, mientras tomaba asiento, junto a su amiga.
Si, el lago del amor, expreso Sanae, posando su mirada en su amigo.
El lago del amor, pronunció Tsubasa un tanto nervioso.
Sí, así lo llaman, pues muchas parejas deciden visitar dicho lago para declararse su amor, contesto la castaña, haciendo una pausa para agregar: Ello lo leí en un articulo cuando buscaba información sobre el parque.
Claro, contesto el joven, al tiempo que la pelinegra abordaba el tren.
Debe ser lindo, expreso la castaña.
¿Qué?, respondió confundido el joven.
Que te declaren su amor en un lugar así de romántico, dijo Sanae, con una cálida sonrisa que estremeció el corazón de su amigo.
Claro, contesto el apuesto joven, mientras la pelinegra pasaba junto al asiento donde estaba, pero ni él ni la castaña, notaron su presencia.
También hay que tomar fotos de ese espacio del parque, añadió Sanae.
Estoy de acuerdo, dijo Tsubasa, al tiempo que la puerta del tren se cerraba y este emprendía camino.
Descansare un poco, acoto la castaña, cerrando sus ojos.
Yo también, contesto el joven de cabello desordenado, mientras la pelinegra que estaba tras de ellos escuchaba su platica.
Solo un poquito más y me presentare ante los dos para arruinarles el paseíto de trabajo, pensaba Yuna, mientras esbozaba una sonrisa.
Horas después:
El tren se había detenido para que sus pasajeros bajasen del mismo, en la ciudad de Nagano.
Ya llegamos, decía Tsubasa con calidez, para despertar a la castaña.
¡Ya llegamos! pronunció alarmada la joven, haciendo sonreír a su amigo.
Sí, respondió el joven, esbozando una cálida sonrisa.
Entonces démonos prisa, el parque botánico nos espera, contesto Sanae, con una dulce sonrisa, que causaba inquietud en su amigo.
El par de jóvenes bajaron del tren, seguidos de la pelinegra de gorra, que caminaba tras de ellos, a una distancia prudente.
Minutos después:
La castaña giraba su rostro por momentos, mientras caminaba junto a su amigo de cabello desordenado.
¿Te pasa algo?, dijo Tsubasa.
Siento como si alguien nos estuviera siguiendo, contesto Sanae, haciendo que su amigo gire su rostro hacia los costados para ver si el sentir de su amiga era cierto.
Pues no hay nadie, respondió el joven de cabello desordenado.
De seguro me pareció, expreso la joven, mientras observaba a su alrededor, sin notar que la pelinegra estaba parada junto a unas personas mayores que estaban hablando.
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ATRÉVETE
DiversosA veces se necesita arriesgar para poder hacer que se acepte un sentimiento. Y ello es lo que harán algunos de los personajes de esta historia consiguiendo con ello el éxito o el fracaso, pero lo importante es que se atreverán a expresar su sentir...
