Capítulo 7: Distanciamiento que duele

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Ya habían pasado tres días desde aquel intercambio estudiantil, tres días durante los cuales Tsubasa y Sanae no habían tenido oportunidad para aclarar los malos entendidos que se habían formado con respecto a ellos, tres días que para ellos habían sido muy tristes, pues ambos estaban acostumbrados a compartir las horas de colegio juntos, desde que ambos coincidieron en la misma aula, tres días sin poder hablar con el otro, tres días sin mirar la sonrisa del otro, tres días sin acompañarse mutuamente de regreso a casa. Tres días en los cuales los falsos rumores se habían incrementado más generando nostalgia en ellos.

Campo de entrenamiento:

Un joven de cabello desordenado se acercaba a tomar una botella de agua, cuando de repente alguien llego tras de él.

¡Tsubasa hermoso! ¿Podemos hablar?, escucho, haciendo que gire a ver a la dueña de la voz.

El entrenamiento aún..., decía el joven, pero se vio interrumpido por la pelinegra.

Ya termino, le acabo de consultar ello al entrenador, y me dijo que ya concluyo, que los chicos ya irán a las duchas en unos minutos de seguro, contesto Yuna, con una ligera sonrisa en su rostro.

Ah, sí, pensé que aún continuarían entrenando, respondió con la mayor calma que pudo el joven de cabello desordenado, haciendo una pausa para agregar: Entonces voy a lavarme el rostro.

¡Tsubasa! ¿Por qué siempre me evades?, ¿A qué le temes?, dijo Yuna, con firmeza, mirándolo fijamente.

¿Qué?, expreso el joven, pestañando.

No tienes novia, si la tuviera comprendería tu rechazo, pero no tienes novia, ¿No?, respondió la joven, más no recibió respuesta del joven de cabello desordenado. Entonces no hay pretexto para tu rechazo,....

Tsubasa, te estaba buscando, decía un joven cara de mono, interrumpiendo la plática del par de jóvenes, causando molestia en la pelinegra que lo miro con reproche. ¿Interrumpí algo?, añadió sonriendo el joven.

¿Tú que crees?, contesto con molestia Yuna.

No Ryo, claro que no, dijo Tsubasa, aumentando la molestia de la pelinegra.

Ah no, que bien entonces, respondió Ryo, con una amplia sonrisa en su rostro.

¿Para qué me buscabas?, agrego el joven de cabello desordenado, haciendo que la pelinegra pose su mirada en él. Yuna, ¡disculpa! Ryo tiene que decirme algo importante, dijo empujando con sus dos manos de la espalda a su amigo, para que empiece a caminar hacia otro lado, dejando molesta a la pelinegra.

Ahsss, expreso la joven, mientras veía alejarse al par de jóvenes.

Tsubasa, ya comprendí, yo solito puedo caminar, decía Ryo sonriendo.

¡Disculpa! contesto el joven de cabello desordenado, dejando de empujar a su amigo.

Una vez que estuvieron lo suficientemente lejos de la pelinegra, el joven cara de mono dijo: ¿Qué te estuvo diciendo Yuna?

Nada importante, respondió el joven de cabello desordenado.

Y por nada importante la evitas, pronunció Ryo con una sonrisa en su rostro.

¿Qué me ibas a decir?, dijo Tsubasa, con calma.

¡Tsubasa! me estas evitando ahora a mí, contesto el joven cara de mono.

Claro que no, solo que tu dijiste....., expreso el joven de cabello desordenado.

Se lo que dije, y si lo dije, fue porque me pareciste muy incómodo mientras estabas con Yuna, contesto Ryo, haciendo una pausa para añadir algo que hizo que el rostro de su amigo se torne entristecido. Con Sanae, nunca te vi así de incomodo cuando platicaban, añadió.

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