(Últimos capítulos)
Una hermosa castaña, de mirada entristecida cerraba un cuaderno, tras terminar de escribir en este, al tiempo que su mirada se posaba en un portarretratos, el cual segundos después tomo con una de sus manos.
Tsubasa, la distancia no será barrera para nuestra amistad, yo me encargare de que ello sea así, dijo la joven, mientras de sus ojos salían unas lágrimas que rodaron por sus mejillas.
El pensamiento de la joven se vio interrumpido por el sonido de su celular, la joven, tomo el mismo, y al ver el nombre de la persona que la llamaba, sintió una ola de frio recorrer su cuerpo, mientras deslizaba su dedo sobre la pantalla de su celular para contestar la llamada.
¡Sanae! escucho.
Estaba por llamarte, pero te me adelantaste, expreso la joven, tratando de contener las ganas de llorar.
Es que se adelantó mi viaje, escucho.
¿Qué?, pronunció Sanae, sintiendo una fuerte opresión en su pecho.
Cuando llegue a casa, me entere de ello, ya no parto mañana como lo creí, mi vuelo sale en una hora, escucho.
¿Por qué?, dijo la castaña, dejando caer, unas lágrimas sobre sus mejillas.
Es que yo le pedí a la persona que me vendió el boleto que si alguien desistía de viajar me ceda ese asiento, pues necesito llegar lo antes posible a Brasil pues la temporada allá inicia en dos meses, y yo tengo que mostrar mi talento antes de ello, para que me puedan registrar, y la oportunidad se presentó, y me dieron ese asiento...
Comprendo, dijo la castaña.
Además, tenía que despedirme de ti, escucho.
¡Tsubasa!...
El cuaderno que me ibas a entregar, me lo puedes enviar después cuando ya este instalado y te haga conocer la dirección de mi nueva residencia por una llamada o mensaje, escucho, seguido de un pequeño silencio, tras el cual volvió a oír, la voz del joven de cabello desordenado: No tengo mucho tiempo, necesito hacer algunas cosas antes de ir a la estación, en los pocos minutos que restan, solo quería que supieras que hoy partía...
Tsubasa yo...
Cuídate mucho Sanae, estate como siempre pendiente de todos, ¡Adiós!, fue lo último que escucho la castaña.
¡Tsubasa! expreso la castaña, dejando caer unas lágrimas al piso, pero solo escucho el sonido del celular, que indicaba que la llamada había concluido.
La castaña, dejo su celular sobre el escritorio, se puso de pie, se seco las lágrimas que habían humedecido de su rostro, respiro profundamente, tomo el cuaderno del escritorio, se acercó a su armario, lo abrió, tomo una bolsa de papel que estaba en uno de sus casilleros y salió de su habitación.
¿Saldrás hija?, escucho.
¡Mamá!, expreso la joven.
Sí, soy yo hija, y te hice una pregunta, agrego la señora Nakazawa, con calidez.
Sí saldré mamá, contesto la castaña, haciendo una breve pausa para añadir, mientras continuaba su camino: Tengo prisa, ¡Disculpa!
¿Prisa?, ¿Por qué?, pensó la madre de la castaña, mientras veía alejarse a la joven.
La castaña, tras cerrar la puerta de salida de la casa, hecho a correr, mientras pensaba: Debo llegar a la estación antes de que se vaya.
Casa Ozora:
Fuera de la casa de la familia Ozora, tres personas se encontraban platicando.
Ese es todo tu equipaje hijo, decía Natsuko, en tono sorprendido, viendo el pequeño maletín deportivo, que llevaba su hijo sobre su hombro.
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ATRÉVETE
RandomA veces se necesita arriesgar para poder hacer que se acepte un sentimiento. Y ello es lo que harán algunos de los personajes de esta historia consiguiendo con ello el éxito o el fracaso, pero lo importante es que se atreverán a expresar su sentir...
