Una castaña entraba al cafetín de su escuela, haciendo que una joven de cabello negro que estaba en una de las mesas pose su mirada en ella.
¿Por qué tiene que estar también aquí?, pensó Sanae, deteniendo su andar, al tiempo que giraba su rostro para ver a un grupo de jóvenes que venían tras de ella.
¿Pasa algo Sanae?, dijo uno de los jóvenes.
¿Puedo compartir la mesa con ustedes?, expreso la castaña, mirando con disimulo a su amigo de cabello desordenado, al tiempo que los demás jóvenes notaban la presencia de la pelinegra.
Creo que lo mejor es que ustedes dos ocupen una mesa solitos, dijo Ryo, mientras los demás jóvenes asentían.
Pe....
¡Tsubasa! Yuna está aquí, expreso Sanae, haciendo que el joven busque con disimulo a la nombrada.
Bueno vamos a una mesa, pronunció Hajime, mientras sus amigos asentían, excepto dos de ellos que se quedaron estáticos.
Habrá que ir a una de las mesas, dijo la castaña rompiendo su silencio.
Bien, respondió el joven de cabello desordenado.
Tsubasa y Sanae, ocuparon una de las mesas del cafetín, bajo la mirada de Yuna, que no dejaba de observarlos desde su mesa.
A pesar de haberlos visto besarse, hay algo en ellos que me hace dudar de sus palabras, pensó la pelinegra.
Mesa de Tsubasa y Sanae:
¿Qué te parece mi propuesta?, decía la castaña, mientras miraba a los ojos a su amigo, poniéndolo nervioso.
Estoy de acuerdo, respondió el joven de cabello desordenado, bajando la mirada.
Entonces este fin de semana, haremos lo que falta del trabajo en mi casa, expreso Sanae con una bella sonrisa en su rostro.
Y de allí a dividirnos lo que presentaremos, dijo Tsubasa, cuando tuvo que callar, pues la castaña tomo su mano sobre la mesa, haciendo que su cuerpo empiece a temblar.
Entrelaza tus dedos con los míos, de seguro Yuna nos esta viendo, pronunció la castaña.
Claro, respondió el joven de cabello desordenado, obedeciendo rápidamente lo que su amiga le dijo.
A los pocos minutos, vieron salir a la pelinegra del cafetín, y ambos se soltaron las manos.
Funciono, expreso Sanae.
Si, respondió Tsubasa.
Tras de ello, el par de jóvenes se pusieron de pie, y salieron del cafetín para ir a su aula.
Horas después:
Una castaña se encontraba con sus amigas en un pasillo, mientras un joven de cabello desordenado continuaba su camino junto a su grupo de amigos.
¿Y cómo vas?, dijo una joven de coleta baja con una sonrisa pícara.
Si Sany, ¿Cómo vas?, ya falta poco para terminar el ciclo escolar, agrego una joven de coletas, haciendo que la mirada de la castaña perdiera brillo.
Kumi, ¡Como eres de imprudente! pronunció Yukari.
¡Eh! bueno yo...., decía la joven de coletas.
No sermonees a Kumi, ella solo dijo la verdad, ya falta poco para terminar el ciclo escolar, expreso Sanae, en tono entristecido.
¡Vamos por un refresco! Yo invito, dijo Yukari.
Bien, respondieron las otras dos jóvenes.
Minutos después:
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ATRÉVETE
RandomA veces se necesita arriesgar para poder hacer que se acepte un sentimiento. Y ello es lo que harán algunos de los personajes de esta historia consiguiendo con ello el éxito o el fracaso, pero lo importante es que se atreverán a expresar su sentir...
