。.。:∞♡*♥ 𝐿𝑎𝑑𝑖𝑒𝑠 𝑎𝑛𝑑 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑙𝑒𝑚𝑒𝑛, 𝑤𝑖𝑙𝑙 𝑦𝑜𝑢 𝑝𝑙𝑒𝑎𝑠𝑒 𝑠𝑡𝑎𝑛𝑑?
𝑊𝑖𝑡𝘩 𝑒𝑣𝑒𝑟𝑦 𝑔𝑢𝑖𝑡𝑎𝑟 𝑠𝑡𝑟𝑖𝑛𝑔 𝑠𝑐𝑎𝑟 𝑜𝑛 𝑚𝑦 𝘩𝑎𝑛𝑑...
Donde Perséphone Sallow conoce el
mundo mágico a la edad de once años.
ó
donde J...
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Diciembre, 1974.
―¡Ustedes dos van a pagarme todo esto!
James y Sirius se encontraban corriendo de la ira de Perséphone que tropezaba y esquivaba a todas las personas en su camino, pidiendo disculpas apresuradas y con la respiración agitando su pecho, pero las ganas de matar a golpes a los descerebrados que tiene como amigos es mayor que la educación.
―¡Por favor, ten piedad!
―¡Fue un accidente!
Corrieron prácticamente por todo el castillo hasta que, llegando al patio, se cruzaron con un grupo de Hufflepuff liderados por Venus que se encontraban dándoles gorros navideños a todos y no llegaron a esquivarlos, impactando con ellos. La escena era un tanto graciosa, podían observar los gorros rojos volar por los aires y a diez personas caer al suelo, Persy llegó a frenar y quedó impactada viéndolos.
Se olvidó un poco de su enojo cuando vio los ojos grises de su amiga brillar en enfado y desconcierto, miró a los tres leones (aunque su amiga no se involucró directamente con el empuje) y se levantó, primeramente ayudando a sus compañeros, para después girar hacia los tres, apoyando sus manos en su cintura y pidiendo explicaciones de porqué se encontraban corriendo en los pasillos cuando no se estaba permitido.
―¡Es culpa de ellos!
―¿Nosotros? Tú quieres golpearnos ―Sirius, tratando de huir de los puños de la castaña, se cubrió con el cuerpo de su mejor amigo―. ¿La vez, Venus? ¡Quiere atacarme!
La rubia suspiró, tallando su frente.
―¿Seguimos repartiendo? ―le preguntó Hanna, su compañera de cuarto.
―Sí, por favor, luego los alcanzo ―respondió con simpleza y, cuando se quedó a solas con sus amigos los regañó tanto que los tres terminaron arrodillados con las palmas juntas y pidiendo perdón―. ¿Qué hicieron ustedes dos para hacer enojar a Perséphone? ―preguntó cuando les dijo que se levantaran.
Recordando, alzó la voz señalándolos con sus mejillas rojizas.
―¡No sé cómo hicieron para conseguirla, pero estuvieron divulgando por toda la casa común una fotografía mía!
Frunció el ceño, confundida―. ¿Todo este lío por una foto?
―¡Era una foto vergonzosa! ―chilló, aferrándose al brazo de la rubia―. Era cuando tenía nueve años y por un accidente se me quebró un diente.
―Mira ―James sacó la foto del bolsillo de su pantalón y se la entregó a Venus.
La analizó. De por si se notaba la antigüedad, se encontraba un poco amarilla y algo arrugada, además en uno de los extremos tenía una mancha que, podía suponer, en su momento fue comida. Sonrió suavemente al notar a una pequeña Persy sonriendo con un pastel de cumpleaños, y si se podía ver uno de sus dientes delanteros quebrados por la mitad.