Capitulo 9.

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Las estrellas desconcertadas de sus ojos son el más grande misterio de mi existencia.

Tom terminó de ajustar su corbata por enésima vez, sintiendo el peso de la expectativa en su pecho. La recepción del ministerio había sido cerrada al público apenas se supo de la llegada de los diplomáticos japoneses. Nunca imaginó que su suegro aceptaría tan rápidamente su propuesta comercial. Era notorio que el viejo era más reacio a colaborar con el mundo que con sus propios hijos. Respira profundamente al ver el carruaje detenerse en la entrada. La alfombra roja brillaba como un camino hacia el destino incierto, donde el aire parecía vibrar de tensión.

Bajaron del vehículo una serie de individuos ataviados con capuchas, encabezados por un hombre en una túnica blanca delicadamente decorada con hilos dorados. Tom contuvo la respiración cuando el rostro del líder se reveló; sus ojos esmeraldas eran hipnotizantes, un reflejo exacto de los de Harry. Había algo en su aura, un magnetismo etéreo, que lo llamó a no apartar la mirada. Ahora entendía por qué el ministro Akihiko era tan extremadamente protector con su esposo. Tomaría nota mental de no dejar salir a Harry solo jamás; podrían robárselo si llegaba a despistarse.

-Encantado de conocerlo -dijo el hombre, extendiendo una mano con una sonrisa que burlaba la tensión en el aire-. Soy Mizaki Usami, representante diplomático de Japón. Es un placer trabajar con usted.

-El gusto es mío, Tom Slytherin -respondió, aunque el eco del poder de su propio nombre lo inquietaba. -Ministro de Magia de Gran Bretaña, sígame, por favor.

Mientras guio el camino al interior, Mizaki mantuvo su sonrisa serena, pero Tom percibió una chispa de desconfianza en sus ojos. A medida que avanzaban hacia el interior del ministerio, la sonrisa de Mizaki parecía ser un disfraz. Observó cómo sus guardias revisaban todo con asombrosa meticulosidad, la desconfianza sutil pero palpable en el aire. Los nervios de los presentes eran evidentes, algunos incluso parecían haber visto un espectro. Mizaki noto como el hombre impregnado de magia oscura estaba extremadamente tenso. Cuando intentó sondear su mente con magia espiritual, sintió una resistencia inexplicable, como si algún protector velara por el.

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Albus despertó abrumado, sus sentidos nublados y el cuerpo adolorido, como si hubiera lidiado con el peso de mil batallas. Ni siquiera una confrontación directa con el Señor Oscuro había dejado cicatrices tan profundas. Tocó su abdomen por inercia y, al notar que se encontraba completamente plano, el terror lo atravesó. Buscó en la habitación con la rapidez de un rayo, pero al no ver a su bebé por ningún lado, la ansiedad comenzó a apoderarse de él. Un leve llanto se filtraba desde el otro lado de la puerta, y el instinto materno despertó en él como una tormenta.

Nadie, absolutamente nadie, tenía el derecho de tocar a su hijo.

Se levantó de un salto, tambaleándose mientras su mente se llenaba de imágenes de horror. No iba a permitir que ese monstruo le hiciera daño. Con cada paso, el llanto se hacía más evidente, y la urgencia se transformó en ira. Albus se dirigió a la puerta, su corazón latiendo con fuerza, preparado para enfrentar cualquier desafío.

-¿Preocupado, Albus? -La voz de Greyback resonó en la habitación como un eco ominoso. Entró con el bebé en brazos, su figura oscura proyectando una sombra sobre el pequeño.

Albus, al ver a su hijo en su poder, sintió que el mundo se le caía. Se levantó de nuevo, su corazón retumbando con una explosión de adrenalina. Sus manos temblaban de rabia y temor al mismo tiempo. Se acercó rápidamente, arrebata el bebé de los brazos del hombre lobo, sus ojos se llenaron de pánico mientras revisaba a su hijo. Nunca había sentido tanto miedo; por primera vez, conocer el dolor de una vulnerabilidad que nunca antes había experimentado.

Rosylen.  [ Harry Potter]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora