Capitulo 22.

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Me quede con las ganas de que fuéramos la mejor historia de amor.

Con esa última frase, las palabras de Harry colmaron la sala con una suavidad indescriptible, un eco que parecía resistirse a la cruel realidad. Tom sintió que su corazón se partía de nuevo, como si cada latido fuera un grito desgarrador que se hacía eco en el vacío que se estaba formando a su alrededor. La luz en los ojos de Harry se apagaba lentamente, la Muerte, con su halo suave y reconfortante, parecía llevarse la esencia de su amor.

—¡No! —gritó Tom, sus manos aferrándose con fuerza a las de Harry, como si su contacto pudiera sostenerlo en la vida. Las lágrimas caían libremente, mientras su voz se quebraba—. ¡No me dejes solo! ¡No puedo hacerlo sin ti!

El llanto del bebé se intensificó, aunque era una señal de nueva vida, para Tom se sentía como un recordatorio cruel de lo que estaba a punto de perder. La vida de su hijo era un rayo de esperanza, pero también significaba que Harry estaba a punto de partir. El amor y la pérdida peleaban en su pecho como olas implacables, ahogándolo en una marea de desesperación. La Muerte, con su toque cálido, siguió acariciando la frente de Harry, brindándole una paz que parecía eludir a Tom. Con cada segundo que pasaba, Harry se desvanecía un poco más, el espacio que solía estar lleno de su risa y amor se convirtió en un eco de recuerdos que caían en el silencio.

—Tom... —susurró Harry, su voz casi inaudible—. Siempre estaré contigo...

Entonces, con un último suspiro, su cuerpo se relajó, los monitores comenzaron a emitir un pitido constante, muy agudo, como una triste despedida. Un instante desgarrador de silencio llenó la sala mientras Tom sentía que el mundo se desmoronaba a su alrededor. La conexión entre ellos se sentía frágil, una delgada línea entre la vida y la muerte que estaba a punto de cortarse definitivamente. La Muerte sonrió suavemente a Tom, su mirada imbuida de una tristeza y compasión sin igual.

—Tu dolor es profundo, pero recuerda que el amor nunca desaparece. – Hablo ternura la muerte, llevándose el último suspiro de vida de Harry.- Está intrínsecamente entretejido en la vida de tu hijo. Su luz brillará, llevando consigo todo lo que Harry representó.

Tom sintió que su corazón se convertía en cenizas. La sala se volvió extrañamente fría y vacía. El silencio se apoderó de él como una sombra alargada, dejándolo en la penumbra, donde solo resonaban los ecos de lo que había perdido. La Muerte se volvió hacia él, pero Tom no podía aguantar más. Su alma estaba desgarrada entre la alegría de su hijo recién nacido y la devastación de haber perdido a Harry.

—Te necesito —dijo Tom, su voz ahora un susurro quebrado, temiendo su propia sombra, su rostro pálido mientras sus lágrimas caían en una lluvia silenciosa.

En ese momento, todos los que habían sido expulsados de la sala por la magia oscura de la muerte pudieron ingresar. Nowaki guiaba el camino, su rostro grave mientras miraba hacia Tom y luego se giraba hacia el recién nacido que yacía en la cuna cercana, rodeado de un halo de vida nuevo, un pequeño que era el hijo de Harry y Tom.

—¡Es un niño! —anuncio, la voz llena de una emoción que resonaba con esperanza—. Ha llegado un sano- El llanto del bebé llenó la sala, un sonido que iluminaría incluso los momentos más oscuros. Pero para Tom, ese llanto también era un recordatorio del abismo que acababa de perder. La felicidad y la tristeza chocaban dentro de él como un torbellino implacable.

La Muerte se mantuvo a su lado, silenciosa pero presente, una espectadora de la paradoja de la vida y la muerte en un rincón escondida. Entonces Tom, sintió que una mano cálida se posaba sobre su hombro, un gesto reconfortante. Al girarse, vio a Akihiko, su suegro, con una mirada profunda de comprensión y dolor compartido.

Rosylen.  [ Harry Potter]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora