Capitulo 11.

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Con solo una mirada, el mismo cielo se estremeció de tristeza.

Harry suspiró profundamente, acomodando las tempestades que azotaban su mente. Días enteros habían pasado desde que se enteró de la dolorosa verdad sobre la muerte de sus padres, revelaciones que lo arrastraban hacia un abismo de emociones encontradas. La ira y el alivio se entrelazaban en su corazón; cada recuerdo de su infancia revelado se sentía como una traición. Pero había algo más que lo atormentaba: la culpa que sentía hacia Tom, a quien había culpado injustamente por los errores que no había cometido por completo.

Las palabras de Tom resonaban en su mente —que sus verdaderos padres aún estaban vivos—, provocándole un torbellino de emociones. Una parte de él se encendía al pensar en la posibilidad de un reencuentro, pero el miedo lo mantenía atado al suelo. Estaba aterrorizado por la idea de conocerlos; en su corazón, sabía que ya había sufrido demasiadas decepciones. Con cada segundo que pasaba, se acercaba más al precipicio de lo desconocido. Para él, Sirius y Remus siempre serían su primera familia, sus verdaderas raíces. Esa verdad era inmutable, algo que el tiempo y la distancia no podrían alterar. Aun así, se sentía atrapado en un laberinto de dudas, y necesitaba más tiempo para procesar toda la información.

—¿Todo bien, Harry? —preguntó Nowaki, su voz cargada de preocupación mientras retiraba la bandeja de medicamentos.

—Sí, todo bien, Sr. Nowaki —respondió Harry, tratando de sonar seguro, aunque su voz era apenas un susurro. Lo pensó dos veces antes de continuar—. Disculpe el atrevimiento, pero... ¿podría hacerme un favor, si está en sus manos?

Nowaki se quedó estático unos segundos, sorprendido por la timidez y el miedo que se reflejaban en los ojos de su sobrino. Asintió con calidez, sin tener idea de qué podía estar pidiendo su joven familiar.

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Mizaki se encontraba en un estado estrés constante. El plazo de las negociaciones se estaba agotando, y al día siguiente tendría que regresar a Japón antes de que la amenaza de su esposo de venir por él se hiciera realidad. Un suspiro frustrado escapó de sus labios; no había logrado avanzar mucho en su investigación. Había acudido al banco de los duendes en busca de respuestas, pero solo había conseguido obtener el nombre completo de su hijo. Las frustraciones se acumulaban, y con cada repetición de ese círculo vicioso, la desesperación se hacía más profunda.

Había contactado a varios magos de alto rango de la corte para ampliar su búsqueda, pero la conexión que había tenido con su hijo se desvanecía. A pesar de que había obtenido un vago rastro de magia que pertenecía a él a través de los duendes, la interferencia era palpable. En su corazón, Mizaki supo que algo andaba mal; los sueños se tornaban más oscuros, y su vínculo se debilitaba. Había sentido el dolor de Harry a flor de piel, y en ocasiones sentía que su alma se despedía de este mundo, pero algo o alguien lo mantenía anclado, brindándole un destello de esperanza.

Una vez más, se detuvo frente a la oficina del ministro, sintiendo que ahora era el momento de firmar el acuerdo que podría cambiar sus vidas para siempre. Se esforzó por esbozar el rostro más sereno posible mientras avanzaba, los latidos de su corazón resonando con fuerza en sus oídos. Una mirada rápida a la habitación reveló un ramo de rosas con polvo de hadas, un recuerdo que lo golpeó como un rayo. La firma mágica familiar sobre esos objetos le resultaba desoladoramente esperanzador.

—Bienvenido, es un placer recibirlo —saludó Tom cordialmente. —Por favor, tome asiento; iniciaremos con las firmas del acuerdo.
—El gusto es mío —respondió Mizaki, intentando ocultar su creciente curiosidad respecto a las flores.

En ese instante, Tom se reprendió a sí mismo. Había olvidado guardar todos los regalos que Harry le había hecho. Ese recuerdo adorable, lleno de amor y promesas, se había convertido en un peso que ahora llevaba consigo. No quería que su suegra pudiera sospechar; sabía que Harry le había pedido tiempo para decidir lo que realmente deseaba, y no era el momento adecuado para que conociera a sus verdaderos padres.

Rosylen.  [ Harry Potter]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora