Hoy solo busco pedazos de lo que un día fue un corazón abierto.
Harry despertó sintiendo la opresiva oscuridad de la habitación, la luz tenue de la luna filtrándose a través de las cortinas, como un susurro que intentaba romper el silencio abrumador. Su corazón latía desbocado al darse cuenta de que Tom estaba durmiendo a su lado. El rostro de Tom, marcado por la fatiga y surcado aún por rastros de lágrimas, parecía un espejo que reflejaba el caos interno de Harry.
Una punzada de culpa atravesó su pecho. A pesar de la rabia que aún lo consumía, no podía evitar sentir dolor al ver a Tom en ese estado tan lamentable. La lucha entre la ira y la compasión ardía en su interior. ¿Cómo podía seguir tan enojado con el hombre que, a pesar de todo, lo había atrapado en una red de emociones contradictorias? Su mente regurgitaba sus fallos pasados, recordándole la furia ciega que lo había llevado a juzgar mal al hombre que ahora tenía a su lado.
Mientras contemplaba el rostro de Tom, Harry recordó cuando vio su versión más joven en la Cámara de los Secretos. La sensación de atracción había sido abrumadora, una conexión que no podía ignorar, como una sombra que se cernía sobre él. Suspiró ligeramente, incapaz de apartar la mirada. Su corazón estaba hecho trizas; cada vez que veía a Tom, era un recordatorio constante de los errores que ambos habían cometido, todos orquestados por un tercero, un destino cruel que jugaba con sus vidas.
¿Podía realmente dejar de verlo? Cada parte de su ser se negaba a soltarlo. Aunque la presencia de Tom le causaba dolor, también le brindaba un consuelo que nunca había conocido. Aquel vínculo que compartían se sentía como un hilo invisible que los mantenía atados, incluso en medio de la tormenta que azotaba sus corazones. Se encontraba atrapado entre el deseo de alejarse y la necesidad apremiante de estar cerca de él; un juego cruel, una danza de desesperación y anhelo.
Quería odiarlo, pero lo que sentía era algo mucho más profundo y devastador. Lo amaba. Lo amaba con cada maldita célula de su cuerpo, un amor que había crecido silvestre entre los escombros de su pasado. Desde el instante en que sus miradas se encontraron, supo que nunca podría escapar de esa atracción, de este camino tortuoso que los unía. Tom era su destino, su propia rosa con espinas, atrapándolo en un abrazo envenenado del cual no podía escapar.
Por mucho que lo intentara, Harry sabía que incluso si se escondiera bajo una piedra, Tom lo encontraría, porque esa era la naturaleza de ambos: dos fuerzas gravitatorias que se atraían a pesar de sus diferencias y pasados oscuros. Extendió su mano, temblorosa, deseando tocar gentilmente el cabello de Tom. La incertidumbre lo consumía; ¿realmente tenía la oportunidad de empezar desde cero? La pregunta reverberó en su mente, una esperanza claudicante que temía ser aplastada por la cruda realidad. ¿Acaso eso era posible para ellos? En ese instante, el destino de ambos pendía en el aire, como si el universo, con toda su grandeza, estuviera esperando a que ellos decidieran el rumbo de sus vidas.
—¿Harry? —habló Tom, su voz cautelosa como un susurro en la penumbra—. ¿Pasa algo, cariño?
Harry, presa del temor, le dio la espalda, ocultando el temblor de sus propias manos. La emoción le pesaba en el pecho; sabía que no estaba listo para hablar. Estaban demasiado heridos, ambos, como para seguir lastimándose. Querer lo mejor para el otro, aunque doliera, era una salida que parecía tan distante.
—Habla conmigo —suplicó Tom, levantándose de la cama, arrodillándose frente a él—. Lo que sea que pase, lo resolveremos juntos.- Tomó gentilmente sus manos, como si fuera un frágil cristal, temeroso de que se rompieran con facilidad. —Por favor, Harry.
—No puedo hablar contigo —susurró Harry, su voz temblorosa, las lágrimas amenazando con vengarse de su resistencia—. Verte me duele. —Hizo una pausa, buscando las palabras que parecían escurrírsele entre los dedos—. Pero tampoco puedo alejarme de ti. —Sus ojos se centraron en su propia mano, como si allí pudiera encontrar respuestas a un dilema alejado de todo sentido—. Soy patético, ¿no lo crees, Tom?
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Rosylen. [ Harry Potter]
Fanfiction"Con solo una mirada, el cielo se estremeció de tristeza" Después de la muerte de sirius a través del velo de la muerte Harry decide abandonar al mundo mágico y así mismo viviendo en completa reclusión, tratando de ignorar el dolor de rechazar a su...
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