Capitulo 14.

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El brillo de tu mirada es la mi razon de existir.

Tom caminaba rápidamente por los pasillos del Ministerio, sintiéndose como un desastre andante. Había salido de la mansión con prisa, apenas habiendo digerido la noticia que Severus le había dado: Usami Akihiko estaba en su oficina esperándolo. Una profunda ironía se asentaba en su pecho: el ministro japonés había llegado mucho antes de lo que había anticipado.

Deteniéndose frente a la puerta, se ajustó el traje una vez más, buscando la imagen perfecta. Tenía que causar una buena impresión si quería que Akihiko aceptara su relación con Harry. Era un juego peligroso, uno donde cualquier error podría costarle más que su orgullo.

—Una disculpa por la demora —dijo Tom, abriendo la puerta con un saludo marcado por la aristocracia que lo caracterizaba—. Me presento, ministro de magia Tom Slytherin. —Extendió la mano con una confianza que apenas ocultaba su nerviosismo—. Encantado de conocerlo.

El hombre frente a él, con una actitud magnética y dominadora, tomó su mano con firmeza.

—El gusto es mío —respondió Akihiko, su voz resonando con una autoridad natural. Sus ojos se posaron sobre Tom con desdén, una chispa de rivalidad brillando en su mirada—. Usami Akihiko, ministro y gobernante de Japón.

Tom forzó una sonrisa, manteniendo una postura diplomática mientras guiaba a Akihiko hacia la sala de conferencias. Cada paso que daban era un duelo silencioso, una danza entre sus egos. Todo lo que había escuchado sobre el ministro no le hacía justicia; la presencia de Akihiko era casi abrumadora. Podía sentir la mirada penetrante del hombre, el aura de superioridad característica de los dragones blancos que lo rodeaba como un aura intimidante.

"Debo demostrarle que estoy más que calificado para estar con su hijo", pensó Tom, mientras el suelo parecía temblar bajo el peso de esa responsabilidad. La rivalidad latente crecía, rebosante de tensión palpable. Al cruzar la puerta, Tom sintió que estaba entrando en una batalla que podría cambiarlo todo, y en el fondo, una oscura inquietud le decía que no sería una confrontación fácil. El juego por el corazón de Harry estaba en marcha, y él no podía permitirse perder.

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Kusama Nowaki examinó con detenimiento la herida de Harry, el rostro del médico contraído por una preocupación creciente. Había pasado casi un mes desde que Tom había sellado por completo su lazo con su sobrino, dejando a Harry a merced de un silencio hiriente y de secretos oscuros. La salud del chico había mejorado notablemente; la herida, antes abierta, estaba casi cerrada. En un par de días más, podría quitarle las vendas del cuello. Sin embargo, a pesar de los avances, una inquietud latente lo mantenía despierto por las noches. El simple hecho de que una fuerza externa este bloqueando los simples hechizos diagnósticos sobre Harry era una preocupación constante.

—¿Está todo bien, Sr. Kusama? —preguntó Harry, sus ojos observando al médico con inquietud. La expresión pensativa de Kusama, cargada de una preocupación palpable, le alarmaba aún más.

—Sí, todo está bien —respondió Kusama, esforzándose por transmitir calma mientras terminaba de cambiar las vendas del chico—. Por el momento, descansa mucho, por favor. Cualquier cambio que notes en tu cuerpo, házmelo saber de inmediato.

Harry asintió obedientemente, pero un nudo de inquietud se formaba en su estómago, como si un oscuro presentimiento lo acechara. Las náuseas que lo atormentaban últimamente se intensificaban cada día, pero el chico quería aferrarse a la idea de que eran producto de las pociones. Con un gesto genuino, agradeció al hombre y se dirigió de nuevo al invernadero. Tenía una misión: preparar un ramo de flores muy especial ese día. El lenguaje de las flores era su mejor esperanza para pedir perdón, y no podía permitirse fallar.

Rosylen.  [ Harry Potter]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora