Capitulo 21.

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Y me despedí, sabiendo que no quería irme.

El fuego en su interior se convirtió en cenizas, el miedo a perderlo todo tomó un control inmediato. El rostro de Tom se volvió pálido, su mirada se oscureció. El eco de sus pensamientos se convirtió en un grito, un grito de desesperación que resonaba en su pecho: no podía perder a su alma gemela.

Akihiko sintió cómo la desesperación también comenzaba a invadirlo. Sin embargo, en ese momento, se dio cuenta de que ambos necesitaban apoyarse mutuamente. Ambos estaban al borde de una ruptura, era crucial mantener la cordura en la tormenta. No podría enfrentar a Mizaki si su hijo moría estando a su cuidado.

—¡Tom! —repitió Nowaki, acercándose—aún hay algo que puedes hacer. Debes prepararte para lo peor, pero también para la mejor de las situaciones. Harry necesita saber que no está solo.

Las palabras de Nowaki fueron como una bocanada de aire fresco en medio de su angustia. Pero no podía evitar la sensación de impotencia, el vacío de la angustia llenando sus pensamientos. Su mente estaba llena de la imagen de Harry, desvaneciéndose ante sus ojos. Las palabras resonaron en el vacío del alma de Tom, un eco de verdad en la que no quería ponerse a pensar, pero que necesitaba escuchar. En ese momento, vio el rostro de Harry en su mente, la luz de su vida, el amor que nunca había sabido que podía sentir.

Y fue entonces, con el corazón divididos entre el horror, la esperanza, que se sintió empujado a actuar. Todo su ser se volcó hacia la sala de cirugía, su determinación fluyendo a través de él como un río rejuvenecedor.

—Voy a estar allí —dijo Tom en voz baja, su tono sacando fuerzas de donde no había—. Harry debe saber que estoy aquí. No lo dejaré ir sin pelear.

Justo cuando se movía hacia la puerta, sintió la mano de Akihiko en su muñeca, deteniéndolo nuevamente. —Ten cuidado, Tom. No dejes que el miedo te consuma. Recuerda por qué estás luchando.

Tom asintió, la gravedad de sus palabras resonando en su corazón. Ahora más que nunca, no podía permitir que el odio, la rabia o la venganza le nublaran la visión. En cambio, se permitió enfocar toda su energía en el amor que había construido a lo largo de su vida. Harry necesitaba su luz ahora más que nunca. Con una respiración profunda, abrió la puerta de la sala de cirugía y entró. La escena que lo recibió lo llenó de un frío helado. Harry yacía en la cama, su cuerpo rodeado de luces parpadeantes y equipos médicos que emitían pitidos, todos ellos señales de que la batalla por su vida estaba en curso. La imagen de su amor, tan vulnerable, casi lo desarma.

—Harry... —susurró, acercándose, tomando suavemente su mano, sintiendo la calidez de su piel bajo su toque.

Harry entreabrió los ojos, los de un verde intenso llenos de fatiga y dolor, pero al reconocer a Tom, una suave chispa de luz parecía asomar en el fondo de su ser.

—Tom... —su voz era un hilo apenas audible, pero era la melodía más hermosa que había escuchado.

—No me dejes... no te vayas. Te necesito —dijo Tom, su voz quebrada, con lágrimas que comenzaban a deslizarse por sus mejillas. Sentía que su corazón se partía en mil pedazos ante la realidad cruda que enfrentaban.

Harry cerró los ojos brevemente, Tom pudo ver cómo luchaba por mantenerse presente. La incertidumbre y el miedo acechaban en cada rincón de la sala, Tom decidió que no permitiría que ese temor entrara en su corazón. Se inclinó hacia Harry, besando su frente con ternura como siempre lo había hecho.

—Vamos, amor mío. Estoy contigo, siempre lo estaré.- Le prometió con devoción.

Las máquinas continuaban emitiendo su sinfonía de preocupación, pero en esa tensión se apoderaba del aire, el sutil pitido de las máquinas era como un recordatorio constante del fragor de la batalla que acontecía en el cuerpo de Harry. Tom sintió que el mundo a su alrededor se desvanecía cuando su mirada permanecía fija en los ojos de Harry, cuyas sombras de dolor se intensificaban con cada segundo que pasaba.

Rosylen.  [ Harry Potter]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora