Alice Mills
-no puedo creer que hayas hecho eso- negué divertida viendo la espalda de mi amigo.
-y yo no puedo creer lo poco que te duran los enfados conmigo.
-no tientes a la suerte- le fulminé con la mirada - que esa cresta peligra.
- sobre todo contigo- burló acercándose a mí de forma amenazadora.
Confieso que eso me puso nerviosa.
-Halcón...
-¿Nerviosa?- rió ante la situación.
Negué intentando mirar a otra cosa que no fuese el cuerpo de mi amigo pero eso fue tarea fracasada.
-ponte una camiseta idiota - sintiendo mis mejillas arder le empujé por el pecho.
-¡Te has puesto nerviosa!- noté como reia aunque estuviese de espalda.
Mis ojos volvieron a recorrerle de arriba, abajo. Por favor, no me juzguen, un hombre bueno es un hombre bueno.
Que el señor me perdone.
Intenté apartar la mirada pero un tatuaje llamó mi atención.
-Halcón...- sin poder aguantarlo sonreí mirando la parte de atrás de su oreja, cerca del lóbulo- ¿En serio?
Una A en mayúscula con un ala de mariposa en un costado hizo acto de presencia caracterizada por su composición de tinta negra.
-¿Qué te puedo decir Ali?, has estado para mí desde que llegaste aquí y hemos pasado por tanto que merecías un reconocimiento - sonrió.
-Que tu novia no se entere.- negué golpeando levemente su pecho.
-no te preocupes, Moon tiene un lugar especial en mi corazón - sinceró señalando su pecho, justo en el lado del corazón.
Un tatuaje en forma de luna junto con su nombre reposaba sobre su piel.
-que tierno eres- sonreí y vi como su novia entraba con una sonrisa - Hola Moon.
-Ali- con cariño me abrazó para luego mirar a su novio- ¿Lo hiciste?
-si- fruncí el ceño mientras veía al chico darse la vuelta.
-me alegro que Halcón tenga una amiga tan buena como tú, y además amiga mia- sonrió inocente.
Amaba a esta chica.
-creo que tiene una sorpresita para ti cariño- mencioné entusiasmada
-¿Qué?- aún con mi sonrisa, señalé el tatuaje de Luna.- ¿Te lo hiciste por mi?
-tal vez
Y seguidamente, la agarró de la cintura atrayéndola en un beso.
Decidi que mi lugar yo no estaba ahí, así que les dejé su espacio.
(...)
Llegué a la casa del difunto señor Miyagi, pues Samantha me había pedido que fuera. Demitri estaba empezando a entrenar con el señor LaRusso y necesitaba un poco de apoyo.
-¡Ali!- mi amiga nada más verme dejó al chico a un lado y vino a saludarme.- me alegro que hayas venido, necesito un apoyo más.
-Vine en cuanto me llamaste- expliqué - estaba con Halcón.
-no me puedo creer que sigas llevándote con ese traidor- intervino Demetri.
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Stereo Hearts || Robby Keene
FanfictionAlice Mills siempre había sido una chica tranquila, más cómoda con un libro en la mano que con un par de guantes de boxeo. Pero todo cambió cuando su familia se mudó a Los Ángeles y se vio arrastrada al mundo del karate. En la escuela, los rumores s...
