Alice Mills
Después de la discusión en la casa de los LaRusso no volví a ver a Sam, ni a Daniel y mucho menos a Robby. Los primeros días llamaban, dejaban mi bandeja de mensajes petadas, incluso pitaban a la puerta de mi casa con intención de venir a verme.
Nunca di una respuesta, no porque no quisiera verlos, sino porque estaba molesta, molesta conmigo misma por dejar que le karate se introdujera en mi vida para causarme los mismos problemas que a mi madre.
No los culpaba de este sentimiento que crecía en mi, estaban siendo adoctrinados, todos mismos amigos lo estaban siendo y yo soy la única que parece notarlo.
Halcón, Miguel y Aisha, los abusones de Lawrence.
Robby, Sam y Demitri, las marionetas de LaRusso.
Mi madre ya me lo había advertido pero al parecer el legado Mills está destinado a vivir bajo la sombra de la lucha de poder de ellos dos.
-Cariño, ¿estás bien?- preguntó mi madre apoyada en el umbral de la puerta- llevas una semana donde solo has salido para ir al instituto.
-No tengo ganas de salir mamá- me removí en la cama para poder mirarla- estoy en una fase de mi vida donde lo mejor es la soledad.
-¿Dónde quedaron tus amigos?, esos tan fantásticos de los que me hablabas.
Buena pregunta mamá, hace tres días que dejaron de buscar, todos menos Halcón que seguía insistiendo que hablar conmigo.
-Mamá...- jugué con mis manos nerviosa mientras buscaba las palabras adecuadas para decirle.
-Es el karate, ¿verdad?
-¿Qué comes que adivinas?- reí mientras asentía- Todo se ha vuelto una competición, buscan la aprobación, la gloria y aceptación de todos. Buscan proclamarse reyes mientras se agreden entre ellos.
-Alice...
-Mamá hace una semana casi matan a Halcón, casi se golpea contra el suelo porque buscaba pegar a su amigo el cual le había puesto una reseña mala a su dojo, ¡Eran mejores amigos!
Mi madre solo supo poner una cara compasiva, sabía perfectamente lo que su hija estaba pasando.
-no quiero elegir entre mis amigos mamá, no quiero verme en un hospital agarrándole la mano a alguno por estar en la línea de la vida y la muerte...-baje la mirada suspirando con un gran peso en mi pecho- no quiero sufrir por violencia, no otra vez.
-Cariño- dio dos pasos y pegó mi cuerpo al suyo- siempre quise cuidarte de esto.
(...)
Decidí que lo mejor que podía hacer era salir a dar una vuelta para despejar la mente. Rogando, como siempre, no cruzarme con ninguno de los responsables de haberme jodido la vida.
¿El consuelo de mi madre había servido? No.
¿Me sentía mal por haberle ocultado datos importantes? Sí.
¿Seguía dolida por Robby? Sí. Al fin y al cabo, es... o era mi novio. Ya ni siquiera sabía en qué punto estábamos, porque llevaba tres días sin dar señales de vida.
Tú tampoco las has dado.
Es diferente. Yo estoy abrumada por toda la mierda en la que se ha metido. Él, en cambio, es quien tendría que darme motivos para volver a confiar.
—¿Alice?
Una voz sonó a mi espalda, haciéndome dar un respingo.
ESTÁS LEYENDO
Stereo Hearts || Robby Keene
Hayran KurguAlice Mills siempre había sido una chica tranquila, más cómoda con un libro en la mano que con un par de guantes de boxeo. Pero todo cambió cuando su familia se mudó a Los Ángeles y se vio arrastrada al mundo del karate. En la escuela, los rumores s...
