¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Zabuza entreabrió los ojos con dificultad, cerrándolos al instante cuando la intensa luz del sol le golpeó de lleno. Trató de llevarse una mano al rostro para cubrirse, pero fue entonces cuando notó que no podía moverse.
Sus brazos estaban inmovilizados. Eso lo puso en alerta al instante.
—Hasta que por fin despierta el feo durmiente.
La primera imagen que logró enfocar no le hizo ninguna gracia. Sentado frente a él, con los brazos cruzados y una irritante expresión burlona, estaba aquel mocoso albino discípulo de Kakashi. A su lado, el otro niño peliverde dormía profundamente sobre su hombro, babeándole la camiseta mientras murmuraba entre sueños.
—¿Qué demonios está pasando aquí? —gruñó con el ceño fruncido.
—¿Eh? Para ser un tipo que hace unos minutos estaba "muerto", te ves bastante bien —Killua ignoró completamente su pregunta y desvió la mirada hacia su amigo—. Oye, Gon, levántate. Avísale a los demás que Aquaman despertó.
Gon se removió aún somnoliento, llevándose una mano al rostro para restregarse un ojo antes de soltar un largo bostezo. Sacudió la cabeza para despejarse, y en cuanto sus ojos se encontraron con los del ninja, su expresión cambió de inmediato.
Se puso de pie y, sin decir una palabra, salió corriendo en dirección al resto del equipo, que vigilaban a Kakashi y Tazuna a unos metros de distancia.
Killua carraspeó para llamar la atención del hombre.
—No sé si sea necesario decirlo, pero, por si no lo has notado, estás capturado —dijo con obviedad, señalando con un dedo las sogas que lo mantenían atado al enorme árbol—. Tu amiguito también está en las mismas condiciones —añadió, señalando el árbol contiguo.
Los ojos de Zabuza se abrieron con sorpresa al ver a Haku. Como él, estaba atado por el torso al tronco de un árbol, con la diferencia de que aún permanecía inconsciente. Su cuerpo se tensó de inmediato; no tenía fuerzas para intentar escapar, y ahora Haku tampoco podía ayudarlo. No tenía salida.