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Los cuatro Genin observaron con firmeza el número 301 grabado sobre la puerta. Finalmente, habían llegado al salón donde podrían inscribirse al examen, siendo recibidos por su adorado sensei.
—Me alegra ver que los cuatro hayan decidido tomar el examen, aunque no esperaba algo diferente —comentó, sonriendo con tranquilidad y haciendo que su único ojo visible se cerrara—. Naruto, Killua, Gon y Sasuke... estoy orgulloso de ustedes. No pude pedir un mejor equipo.
Ellos sonrieron ante las palabras del mayor mientras empezaban a caminar para abrir las puertas.
—¡La próxima vez que nos veamos, ya seremos Chūnins! —aseguró Gon, a lo que Naruto asintió con firmeza.
—Me gustaría decir que sí, pero probablemente nos veamos durante alguna prueba, por lo que seguirán siendo Genins —respondió con tranquilidad, haciendo un corto gesto como despedida—. Pero me gusta tu espíritu. Sigue así. Les deseo lo mejor.
Sin decir más, los chicos intercambiaron miradas antes de asentir con determinación. Sasuke y Killua abrieron las puertas, y los cuatro dieron un paso al frente para ingresar al enorme salón.
Naruto tragó saliva, observando sus alrededores con nerviosismo.
—Wow... ¿qué es esto? —cuestionó para sí mismo, bajo la atenta mirada de los múltiples presentes—. Parece que no estamos solos.
Todos los observaban como si fueran presas fáciles, lo cual era normal, teniendo en cuenta que la mayoría de presentes parecían llevarles al menos unos cuatro años de diferencia en edad. Ni siquiera podían contar cuántos candidatos eran, pero fácilmente podría alcanzar las 100 personas.
De pronto, el aura de tensión fue destruida por la voz chillona de cierta chica.
—¡Sasuke! —exclamó la rubia, Ino Yamanaka, colgándose del cuello del Uchiha sin importarle su espacio personal—. No sabes cuánto esperaba verte aquí. Extrañaba mucho tu atractiva seriedad.