8. Compañero de Piso.

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Los días en aquella casa de verano pasaron increíblemente rápido. Para cuando menos me lo esperaba, ya mañana regresaba a casa. Varios familiares ya lo habían hecho, solo quedamos unos pocos. 
Sin duda estas fueron unas las mejores vacaciones. No me arrepiento por nada. En especial porque pasé mucho tiempo con la familia, conocí a tíos y primos que no tenía en cuenta de su existencia. No es por nada pero me alegró mucho este sitio.
Mi amistad con Ethan era maravillosa, él es un chico increíble.
En estos momentos estaba disfrutando del atardecer en el balcón. Los rayos anaranjados del sol iban disminuyendo en el horizonte; el cielo estaba de un azul casi oscuro, dejando ver unas cuantas estrellas.
Estaba fascinada admirando todo mi alrededor, pero el sonido de mi estómago me hizo volver a la realidad. Tenía hambre.
Decidí bajar por alimento. Lamento no ver el atardecer completo. Será para la otra verlo totalmente, pero la comida es parte vital de mi ser.
Cuando iba bajando, me encontré con Ethan al pie de las escaleras.

-Hey, tonta-. Me saludó-. ¿A dónde vas?

-Por comida- respondí indiferente.

-¿Más? Annabeth, te vas a poner como cerdo y morirás sola.

-Moriré sola, pero feliz. ¿Quién necesita de una pareja si se tiene pizza?

-Entonces te acompaño.
Ethan me extendió su brazo para que lo tomara y caminar juntos. No pude evitar poner los ojos en blanco mientras sonreía. Igualmente tomé su brazo, siguiendo el juego.
Cuando entré a la cocina rápidamente distinguí a mi padre sentado en un taburete junto con los padres de Ethan, quienes hablaban sin detenerse con voz baja.

-¡Hola papá!-saludé energéticamente-. ¡Hola señor y señora Moore!

-Señor Dyer. Padres-. Saludó Ethan junto con una inclinación de cabeza. Le miré raro.

-¡Anne! ¡Ethan! Qué bueno que estén los dos aquí- dijo la madre de Ethan.

-¡No fue mi idea de poner tinte rosa en el shampoo del tío Boo! ¡Fue de Ethan!- me excusé rápidamente y Ethan se golpeó con la mano la frente.

-¡Annabeth!- me gritó Ethan.

-¿Tinte?- habló mi papá-. No era para eso por lo que los queríamos pero ya que estamos ahí, ¿tú pusiste ese tinte?

-¿Tinte? ¿Qué tinte?

-El tinte que acabas de mencionar, por la razón de que Boo tiene cabello rosa.

-Yo no mencioné ningún tinte.

-Sí lo hiciste

-Pruébalo.

-¡Lo acabas de...!

-Los queríamos para hablar de algo importante- nos interrumpió la madre de Ethan-, no de quién puso tinte en el shampoo de quién. Siéntense.
Ambos, Ethan y yo, obedecimos y nos sentamos frente a ellos.
-Bueno, chicos-. Comenzó el padre de Ethan-. Antes que nada, tenemos que decirles que a causa del trabajo, como ya saben, tendremos que volver a salir un tiempo-. Puse los ojos en blanco.

-¿Por cuánto tiempo?- dije secamente.
Mi padre se aclaró la garganta-.Un año- dijo algo bajo.

-¿¡UN AÑO!?- estallé. Automáticamente me levanté del taburete. Ethan estaba igual de sorprendido que yo.

-Hija, tranquilízate y vuelve a sentarte. Ya he salido por mucho tiempo, sabes cómo son las cosas.
-¡Ya lo sé! ¡Pero es demasiado tiempo! A ver, ¿dónde vive su jefe? Voy a hablar unas cosas con él-. Apreté un poco los puños.

-Annabeth, siéntate y deja que terminemos.
A regañadientes me volví a sentar.

-Bueno- prosiguió el padre de Ethan-. Este viaje de trabajo se ha alargado un poco más de lo usual, pero no será así siempre, además, cuando termine, tendremos un año y medio sin compromisos, no se preocupen. Pero lo principal, es que esta vez no estarán del todo solos-. Ethan y yo cruzamos miradas confundidas-. Le he pedido el gran favor a Joseph, de que si Ethan puede quedarse contigo, Anne, todo este tiempo donde nosotros estaremos fuera-. No podía creer lo que escuchaba. Mi mandíbula cayó al piso, al igual que Ethan-. Claro, se lo decimos para considerar la opinión de ambos.

My Other Self.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora