Capítulo 03

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A lo lejos pude escuchar mi móvil sonar. Media dormida lo cogí.

—¿Hola?

—Chanel, ¿dormías?—me decía Madison a la otra línea del móvil.

—Un poco— admití.

—Llamaba para decirte que me duchare en mi casa y más o menos estaré a las ocho y cinco tocándote el timbre de tu casa.

—Vale, te espero.— le decía mientras me sentaba en mi cama.

—Bye, nos vemos— me colgó.

Me estire en mi cama y mire la hora. Eran las 06:19pm.

Joder, si que había dormido.

Pero lo bueno era que ya no estaba cansada, la cual es raro porque siempre que duermo me despierto más cansada aún.

No sabía que hacer hasta que llegará Madison, tenía pensado a las siete darme una ducha, así no estar justa con el tiempo.

Decidí conectarme un rato a Twitter. No estaba tan interesante, pero actualice mi estado.

"Hoy toca fiesta con mi bae Madison."

A penas lo colgué, me llego una notificación que le habían dado favorito. Era de Nick, mi mejor amigo.

Me respondió diciendo:

"Nos vemos esta noche dulzura."

Sonreí al ver el tweet. Me encanta cuando Nick me trata así. Tenemos mucha confianza, es como mi hermano mayor, desde hace 3 años somos mejores amigos y es uno de los más leales que conozco.

Estuve jugando a un estúpido juego de coger moneditas. Sí, era estúpido, pero te enganchabas.

Cuando llegaron las siete, decidí ir a la ducha, quería darme un baño relajante.

Llene la bañera, con una temperatura perfecta para mi cuerpo. Mientras se llenaba, me fui quitando la ropa con sumo cuidado.

Cuando quede totalmente desnuda, admire mi cuerpo frente del espejo. Mi cuerpo no era tan bonito, pero estaba trabajando para tenerlo, gracias al gym de lunes a viernes y de las corridas que me echaba los sábados y domingos por las mañanas. Lo sé, no tengo que obsesionarme tanto, pero siempre ha sido uno de mis peores complejos.

Vi que la bañera estaba llena, así que me metí. Estaba perfecta. El agua me relajaba los músculos, así que cerré los ojos y disfrute del largo baño.

Cuando ya llevaba un largo tiempo, sentí que el agua ya no estaba tan caliente, así que decidí salirme y también porque llegaría Madison para arreglarnos.

Seque cada parte de mi cuerpo y me esparcí crema por el. Busque unas braguitas y un sujetador. Me quede sólo con eso puesto, ya que en un rato me arreglaría.

Puse música así no estaba tan callada en mi solitaria casa. Puse la canción "Are You With Me" es otra de mis favoritas. Mientras cantaba y bailaba, escuche el timbre sonar a lo lejos.

Baje corriendo las escaleras para encontrarme con mi amiga. Abrí la puerta, le di un fuerte abrazo y un pequeño beso en su mejilla.

Sonreímos las dos emocionadas.

—Traje algunos modelitos para probarnos— dijo contenta.

—Siempre vienes preparada— le dije mientras subíamos las escaleras para dirigirnos a mi habitación.

Comenzamos a sacar ropa para ver que ponernos, estuvimos más de 45 minutos probándonos cosas, para quedar perfectas. Hasta que me probé un vestido de color azul, que sentí que me quedaba bien. Se marcaban las curvas que estaba de a poco consiguiendo.

—Wow Chanel, te ves hermosa. —decía mi amiga mientras aprobaba moviendo su cabeza de arriba hacia abajo.

—No es para tanto— sonreí tímidamente.

—¿Qué no? Ponte este te sienta muy bien— dijo mirándome súper contenta.

Amo tanto a Madison, somos mejores amigas desde muy pequeñas. Siempre esta ahí para mi, y yo siempre estoy para ella. Tenemos una muy bonita amistad. Es la mejor amiga que se puede tener.

Después de arreglarnos, nos hicimos unas cuantas fotos para admirar que tal estábamos, de la cual puedo decir que me gusto una y sigo dudando de ella.

Madison llevaba un vestido negro muy simple, pero le quedaba expectacular y también llevaba unos tacones de color rojos, se veía realmente hermosa. Ella no necesita maquillarse tanto, ya que tiene una belleza natural que me encanta y cautiva a cualquiera. Su pelo es de color negro.

En cambio yo llevaba ese vestido azul que tanto me favorecía según decía Mad y unos tacones de color negros. Llevaba el pelo suelto, no necesitaba pasarme la alisadora, ya que era liso, pero en las puntas se me hacían pequeños risos, es de color castaño.

Cuando terminamos la sesión de fotos, bajamos las escaleras para irnos. Ya era casi la hora.

Decidimos ir en mi coche, así que cogí las llaves y nos fuimos a la fiesta que iría casi todo el instituto.

Del odio al amor. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora