Felcander paseaba por los pasillos del palacio notando como al escasa luz del amanecer se asomaba por las ventanas repasando mentalmente sus actividades del día "bien debo preparar la vestimenta de mi señor Simbhar, recordarle asistir a su clase de oratoria, que no olvide su clases de esgrima y arquería... creo que eso es todo" se decía en su cabeza más calmado —eso. hoy será un día relajado para mi— se expresó alegremente el híbrido de gato y perro, finalmente llegó a la habitación del príncipe —uff se que llevo aquí como 2 noches pero sin duda aun no me acostumbro a las escaleras y pasillos largos— se expresó algo agotado mientras intentaba retomar el aliento, se alisó su vestimenta intentando no tener su túnica desalineada se arregla el pelaje de su cabeza tratando de lucir lo más presentable antes de dejar salir un suspiro –muy bien Felcander, ahora eres casi libre gracias a la familia real y será mejor que estés a la altura— se intentó dar ánimos antes de abrir lentamente la puerta de madera de la habitación, —dios mío esto es increíble— se dijo sorprendido asomando su cabeza a la habitación. Felcander quedo congelado del asombro a notando lo espaciosa y ricamente decorada, con techos altos, columnas de mármol y mosaicos por todo el piso, ventanas grandes con cortinas de lino de color morado "esto es mas grande que mi habitación compartida con todos los demás sirvientes" se dijo en su cabeza dándose una risa burlona.
—espera, espera espera— interrumpió el relato Alvaro de golpe levantándose de su asiento de madera oscura con detalles dorados, —esta no es la habitación de Simbhar, creí que si aquí fue donde me trajeron apenas llegue— se expresó confundido Álvaro —si sobre eso...— Simbhar parecía dudoso de responder —en serio crees que sería prudente meterse a su habitación asi nada mas, no te parece algo... no se extraño— se defendió Theronax intentando calmar al humano, —tiene un punto además que fastidio subir las escaleras, este es la habitación de estudios del príncipe heredero y el rey, aquí estudian filosofía, literatura y tácticas militares entre otras cosas— Flecander añadió —como casi nadie la usa es perfecto para eso perdón si te hice creer que era mi recamara— Simbhar se disculpó con la orejas caídas —aunque en mi defensa si des mi habitación pero de estudios— añadió en tono burlón –bueno continuo con mi relato— Felcander miró al humano que aprecia apaciguar sus dudas, Alvaro asintió con la cabeza, –bien, por favor no me vuelva a interrumpir y por donde me quede a si...—
Felcander se acercó con pasos tímidos a la cama del príncipe felino blanco que seguía profundamente dormido sobre una gran cama hecha de cedro con adornos de marfil e incrustaciones de oro y plata, —Se..señor Simbhar, lo esperan para el desayuno— intentó inútilmente levantar al príncipe fracasando en el intento mientras se mantenía muy cerca del cuerpo del felino blanco,--si mi hermano es muy dormilón no crees— se escucho una voz calmada que erizó el pelaje del híbrido haciéndolo dar un salto del susto girando su vista hacia la puerta notando a un tigre de de pelaje mezclado de blanco similar a Simbhar solo que con una complexión más pequeña apoyado en el marco con una sonrisa carismática –oh usted debe ser el hermano gemelo del príncipe... déjeme recordar su nombre— intentó excusarse Flecander, el tigre banco de ojos marrones solo se limitó a reír levemente —mi nombre es kuroser Tigranor— se presentó con normalidad, Flecander realizó una reverencia –un gusto Señor Kuroser de la noble familia Tigranor— mirándolo con una sonrisa —solo dime señor Kuroser, y si quieres ayuda con mi hermano pídela — dándole un guiño al híbrido —yo... no será necesario puedo solo— respondió avergonzado "primer día y ya me hice notar como un incompetente" se decía en su cabeza con las orejas caídas, —bueno solo quería ayudar– se alejo del lugar dejando al hibrido solo con el príncipe dormido —y ahora que hago contigo— se resigno mirando al tigre blanco mas grande aun en la cama cubierto por las sabanas moradas Felcander lanzo un suspiro antes de quitar de golpe las sabanas asustando al príncipe de golpe —pero que... ah hola Flecnader ya es de mañana— se tallo los ojos el príncipe aun en la cama —si mi señor lo están esperando en el comedor para comer— respondió mientras enrollaba las sabanas entre sus patas —bien ya iré— se levanto de malas ganas arrastrando sus pies fuera de la habitación entre bostezos —almenas si cumplí con mi labor inicial— se expreso victorioso —si lo hiciste mereces un premio— se escucho un susurro en su oreja erizándolo.
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un mundo salvaje
Romansala historia de un humano que por azar del destino termina cayendo en un bosque inimaginable lleno de magia y seres fantásticos.
