Álvaro caminaba detrás de Simbhar aun pareciendo algo abatido por lo ocurrido recientemente, indirectamente había tomado algo de distancia sintiéndose apenado por lo ocurrido en la tienda "sin duda le hice gastar mucho, quizás esté molesto conmigo por eso, yo lo estaría si me pasara a mi" se dijo en su mente ajeno de lo que pasaba a su alrededor solo reconfortado por la caricias del fénix en su rostro "es muy suave y cálido" se dijo al notar el tacto de la plumas con su piel dejando escapar una sonrisa, de pronto Simbhar detuvo su caminar y giró para ver al humano mostrándole una sonrisa mientras se agachaba por estar a al altura del humano, quedando realmente cerca el uno del otro rompiendo la tensión con un cálido abrazo dejando al humano más confundido de lo que estaba hace unos instantes, pasado unos minutos el tigre blanco se apartó un poco del humano mirando a los soldados detrás de ellos, Simhar empezó dar unos maullidos casi como si estuviera dando órdenes hacia el trío de soldados, los cuales rápidamente se inclinaron en señal de respeto para retirarse inmediatamente dejando solo al par.
En ese mismo instante Álvaro se da cuenta de lo evidente, se encontraban a las afueras del pueblo ya los pies de una pequeña colina donde en al cima se edificaba un enorme complejo que pareciera ser una combinación de residencias de lujo interconectados por asombrosos jardines adornados de flores y algunos árboles, de hecho desde la base de la colina hasta el primer edificio de un piso se viene un camino adornado con flores de distintos colores intercalados con árboles que ofrecían suficiente sombra para que el moverse no sea tan sofocante por el sol y ahora que hacía algo de frío por la llegada del invierno daban una imagen de ser un camino mágico de cuentos de hadas, Alvaro no dejó en escapar un suspiro al ver semejante paisaje, Simbhar por su lado sacó nuevamente el pergamino dorado y le mostró un nuevo mensaje al humano. —te gusta el palacio familiar, aquí vive mi familia, pero tranquilo mi papá y hermanos de seguro siguen en el pueblo preparando todo para el festival de la noche lo que nos da tiempo de prepararte para el evento— Álvaro suspiro aliviado al saber que no tendría que hacer mucho por ahora, aunque de pronto sintió como el tigre lo cargaba en sus brazos haciendo que el fénix saliera volando rumbo al palacio mientras el tigre caminaba con el humano en brazos como si de una novios se tratase.
Una vez entraron al primer edificio Álvaro quedó aún más sorprendido por las columnas y suelos que parecían estar hechos de mármol, Techos y marcos de las ventanas decoradas con oro con diseños complicados, esculturas de lo que supone son los dioses de este mundo o quizás héroes o miembros de la familia real talladas en mármol adornados con pequeños detalles de bronce o algún tipo de madera oscura y los impresionantes muebles de lujo con incrustaciones de piedras preciosas. —Ni es mis mejores sueños podría costear algo como esto— se dijo mirando el salón que sin duda parecía un recibidor de invitados. Simbhar por su parte solo se limito a cerrar la puerta de madera oscura detrás de ellos y mirar al humano asombrarse.
Un leve maullido llamó la atención del humano girando su vista hacia el felino blanco que le mostraba el pergamino dorado con un nuevo mensaje —me imagino que te gusta el recibidor, pero debemos prepararnos para el festival en la noche, Alvaro solo se limitó a asentir con la cabeza mientras seguía el camino que el príncipe felino hacía por los pasillos del recinto encontrándose de manera esporádica con la vista de un gran jardín interno lleno de flores y esculturas de diferentes materiales y bancas para sentarse de mármol o algún material parecido notando como todas las áreas tenían una puerta que llevaba a este jardín, Simhar se detuvo frente a una puerta de madera con una manija de oro bastante grande "sin duda fueron hechas para una mano de estos felinos y no de un humano normal" se dijo en su mente mientras notaba como Simbhar abría la puerta mostrando un cuarto bastante amplio lujosamente decorado con flores aromáticas en las paredes, mosaicos en los suelos y muebles tallados hechos de madera. Álvaro no se pudo resistir ante el dulce aroma aunque la tranquilidad duró poco al escuchar un grito que exaltó tanto al humano como a Simbhar.
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un mundo salvaje
Storie d'Amorela historia de un humano que por azar del destino termina cayendo en un bosque inimaginable lleno de magia y seres fantásticos.
