El tiempo paso desde aquella tarde en el hospital. Exactamente 5 meses.
Nada más llegar a casa, todo fueron mimos y cuidados hacia Laura, que tanto ella como Danielle habían decidido aplazar la boda hasta que los bebés nacieran.
Y en cuanto a mi y a Ashton... Todo lo contrario habíamos decidido adelantar la ceremonia.
Así que aquí estoy intentando aprender a caminar sobre tacones en la víspera de mi boda.
-Lena, dobla un poco las rodillas-dijo Olga.
-¡No puedo más!-dije tirando los zapatos de tacón.
-La boda es mañana y no sabes ir en tacón, así que vamos.-insistió Lara.
Ambas acababan de llegar de España, y se iban a quedar un tiempo por aquí. Cosa que me tranquilizaba y me ponía nerviosa a la vez.
-Quiero ir con mis Convers.
-No-dijo seriamente Olga.
-Son blancas, ¡son perfectas!
-Que no.-dijo Olga definitivamente.
No proteste más, pero hice lo que mejor se me da hacer.
Me crucé de brazos y me negué a mirarlas a la cara, como cuando éramos niñas y nos peleabamos por quien vendía más pulsericas.
-¿Qué le habéis echo?- dijo Laura que acababa de entrar junto a Ashton y a Aida- tiene cara de quierer asesinar a alguien.
-¿Qué te han echo amore mío?-dijo Ashton mientras me abrazaba.
-Son unos malas brujas y no me dejan ir como yo quiero.-dije con voz de niña pequeña y ocultando mi cara en el hombro de Ashton.
Mm, olía a aftershave de Play Boy.
Lena recuerda que hay gente delante tuya que se asustaria si te viera salir corriendo con la lengua para fuera y arrastrando a Ashton.
-Y luego yo soy la niña pequeña.-dijo Aída mientras se intentaba probar los zapatos y caminaba con ellos.- ¡ANDÁ! MAMA ANDO MEJOR QUE TÚ.
Al instante entró la madre de Ashton:
-Toma, estos tienen un tacón más pequeño. Seguro que iras mejor.-dijo María.
-Gracias, me has salvado la vida-dije recuperando la sonrisa.
-No tienes porqué darlas.
-Vamos a dar una vuelta por el...
-No creéis que valdría para modelo.-dijo Aida haciendo poses.
-¿Lago?-dije ignorando su comentario y cogiendo la mano de Ashton, a lo que él asintió.
-Ciao.-nos despedimos ambos.
Lo que ninguno de ellos sabían es que allí Ashton y yo encontramos una casita abandonada, donde no había pistolas ni secretos.
Por un momento no tuvimos nombre, ni destino fuimos diminutos al cobijo del universo.
ESTÁS LEYENDO
Pistolas de amor (editando)
Romance¿Que harías cuando te encuentras una nota en medio de la calle sin sentido? ¿Y sí esa nota te lleva a un chico guapo, peligroso y con una sería adicción a los deportivos con nombres extraños? Esta es la historia de Ashton y Lena. Pistolas de amor, c...
