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ELIJAH ME EMBESTÍA CON TANTA FUERZA QUE EN MI MENTE pensaba que no podría soportar más pero mi cuerpo me pedía más.
— ¡ELIJAH! — Sentí como Elijah y yo llegábamos a nuestro orgasmo y tire mi cabeza hacia atrás.
Elijah salió de mi una vez que me lleno y cuando mi visión se compuso pude ver a mis compañeros verme con unas sonrisas y sus ojos estaban oscuros del deseo.
— ¿Seguirás diciendo que era mejor el sexo que tenías con esos hombres? — Klaus me miró serio.
— Creo que sí — Reí al ver sus caras.
— Error — Kol se acercó a mi y se subió arriba de mi y tomo mis muñecas y me puso unas esposas.
— ¿Qué carajos? — Intenté romperlas pero mi fuerza era nula.
— Si no quieres que te pongamos esposas en los tobillos mejor no sigas diciendo más — Damon me beso y sonreí.
— Son unos malditos salvajes — Mordí mi labio.
— Pero sabes que te gusta que seamos así contigo, amor — Klaus sonrió.
Elijah se acercó a mi y mordió mi cuello succionando mi sangre.
— ¡Lijah! — Arque mi espalda y las esposas se movieron.
Eran unas cadenas con esposas y así me era más fácil moverme pero me molestaba no poder agarrar a mis compañeros.
— Sabes más deliciosa — Elijah se separó de mi y relamio sus labios.
— Me toca a mi — Damon se subió a la cama y empezó a besarme hasta bajar a mi intimidad donde empezó a tocarme — Wow,sigues estando mojada — Sonrió orgulloso.
— Y que quieren que haga si me están dando el mejor sexo de mi vida — Rodé mis ojos al sentir como Damon entraba en mi y empezaba con sus embestidas.
— Sigues estando apretada como la primera vez que nos conocimos — Damon me enterró sus colmillos y grité de placer.
— ¡Damon!.
Sentí como se acercaba más a mi y con mis manos pude alcanzar su espalda y empecé a rasguñar su espalda.
Damon salió de mi y se puso su boxer y cuando me mire el cuerpo me di cuenta que estaba todo sudado y en la cama estaba el vibrador y un lubricante.
— Juro que este momento quedará grabado en mi mente — Mordí mi labio.
— ¿Ya quedaron claras las cosas? — Klaus se acercó a mi y me acaricio el rostro.
— Si — Sonreí divertida.
— No vuelvas a decir algo así — Damon apretó su mandíbula.
— Solo si con eso consigo tenerlos a mi disposición a los cinco — Hable inocentemente.