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VEÍA ATENTAMENTE A MIS ALMAS GEMELAS HABLAR CON mis cuñadas, Klaus asintió con la cabeza y saco su teléfono llamado a alguien.
Mis hijos estaban en mis piernas mientras jugaban con uno de sus juguetes, Milena empezó a llorar y la cargué, baje mi blusa junto a mi sostén y la pegue a mi cuerpo, empezó a comer.
— ¡Vete al infierno! — La voz de Bekah me regreso al mundo.
Vi como Bekah le pego y Kol le aventó un jarrón, se empezaron a pelear y mi paciencia se agotó, les cause una aneurisma y ellos cayeron de rodillas al suelo.
— Si van a pelear salgan, estoy tratando de darle de comer a mis hijos y no están tranquilos por sus estúpidos gritos — Los miré — O cierran la boca o yo misma les sacaré las entrañas y se las meteré por la boca para que así se calmen.
Moví mi cabeza y ellos cayeron al suelo, les rompí el cuello.
Cuando acabe de darle de comer a Milena la dormí y a Henrik igual, subí a su habitación y los dejé durmiendo en sus cunas. Baje las escaleras y fui hacia la sala donde estaban mis almas y mis cuñadas, cargué a mis cuñadas y las lleve a sus habitaciones, volví a bajar y me senté en el sofá esperando a que mis almas gemelas reaccionarán.
Paso media hora cuando escuché los jadeos de ellos y los mire con una ceja alzada.
— ¿Qué mierda? — Kol habló.
— Al final cerraron la boca — Suspiré tranquila.
— ¿En serio? — Klaus gruñó molesto.
Me solté a reír y sonreí maliciosamente, cruce mis piernas.
— Era necesario — Moje mis labios.
Klaus se levantó a velocidad sobrenatural y fue hacia mi enredando su mano en mi cuello apretándolo fuertemente, el aire se cortó y lleve mis manos a sus muñecas.
— No vuelvas a hacerlo — Sus ojos se tornaron dorados.
Mis ojos se tornaron dorados, me acerque a el y lo bese pero mordí sus labios sacándole sangre, aflojó su agarre y lo lance lejos de mi. Me estaba por levantar cuando sentí que me volvían a tomar del cuello, era Elijah quien me tenía agarrada por detrás.
— ¿En serio? — Bufé enojada — Vamos, Lijah, ustedes no cerraban la boca y yo estaba jugando con mis hijos, Milena quería dormir y ustedes no cerraban la boca.
— Nos rompiste el cuello — Kol se acercó a mi.
— Como si no lo hubiera hecho antes — Los miré enojada.
Kol sonrió maliciosamente, se acercó a mi y me miró.
— Y siempre te hacemos pagar por ello — Mordió mi cuello.
— ¡Kol! — Grite.
Sentí como succionaba mi sangre y el placer me invadía pero ya tenía un plan en mente, Klaus se acercó a mi otro lado y mordió mi cuello.