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ENTRAMOS A LA TIENDA DE ROPA DE BEBÉS Y FUIMOS hacia la zona de niñas a elegir vestidos para Milena.
— ¿Has hablado con los chicos sobre tener más hijos? — Rebekah me mostró un vestido.
— Ese. Ya hablamos sobre eso y si quiero más hijos pero no ahorita — Metí una blusa al carrito — Lijah y los Salvatore desean un hijo pero hace meses di a luz a dos bebés — Suspiré cansada — Les dije que si vamos a tener más bebés ellos también tienen que involucrarse y ayudarme, no son juguetes y ya.
— A nosotras nos encantaría ayudarte con tus hermosos bebés — Freya sonrió.
— Les agradezco mucho pero si ellos quieren ser padres tienen que involucrarse y ayudarme porque quien lleva a los bebés soy yo — Hice una mueca y tome un pantalón café y lo metí en el carrito donde estaba la ropa — Ellos aceptaron y dijeron que si me ayudarían.
— Se ve que anhelan ser papás — Bekah habló.
— Lo se — Suspiré.
(…)
Entramos a la casa y fuimos directo a la sala, lo bueno era que no había nadie.
— Como siempre están trabajando — Rebekah se enojó.
— ¿Y si hacemos una noche de chicas? — Las miré.
— ¡Si! — Bekah me miró emocionada.
— ¿Pueden cuidarlos en lo que me ducho? — Miré a mis hijos.
— Ve.
Asentí con la cabeza y subí para ir hacia mi habitación y cuando ví mis maletas en la habitación abrí una de estas y saque una pijama. Me metí a ducharme y al salir me puse mi pijama.
Salí de mi habitación y fui hacia la habitación de mis bebés al escuchar ruido, entré y mis cuñadas estaban vistiendo a mis hijos.
— Los bañamos y los vestimos — Bekah me miró.
— Gracias chicas, pueden irse a ducharse — Sonreí.
Ambas asintieron con la cabeza y salieron de la habitación, tomé a Milena y me senté en la mecedora para poder darle de comer.
— ¿Podemos pasar? — La voz de Stefan se escuchó al otro lado de la habitación.