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ESTABA SENTADA EN LA COCINA DESAYUNANDO CON MIS compañeros,ellos ni siquiera me habían quitado la mirada de encima

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ESTABA SENTADA EN LA COCINA DESAYUNANDO CON MIS compañeros,ellos ni siquiera me habían quitado la mirada de encima.

- No me voy a quebrar - Los miré - Estoy mejor ahora que me dieron su sangre y si se preguntan si quise esto,si,me gustó verlos en esa faceta - Mordí mi labio - En ningún momento me lastimaron y tampoco me hicieron sentir incómoda.

- ¿Segura? - Elijah habló.

- Lo digo en serio.

Elijah dejo un beso en mi mejilla y se levantó para lavar los trastes.

- ¿Mis bebés están bien? - Miré a Kol y Klaus.

- Si - Klaus asintió con la cabeza.

Asentí con la cabeza y seguí desayunando,al acabar de desayunar Elijah lavo mi plato y fuimos a la sala.

- Ya tengo ideas para que se pongan así - Los miré divertida.

- No - Stefan me fulminó con la mirada.

- No se te ocurra intentar acostarte con otro hombre o lo haremos sufrir el infierno - Elijah apretó mi muslo.

- Jamás - Negué con la cabeza - Ya tengo a mis hombres a mi lado - Sonríe triunfante.

- Más te vale - Klaus me fulminó con la mirada.

- No haré nada que los haga caer en la locura - Los miré inocentemente - ¿Pero acaso ya no me darán sexo tan bueno como el que me dieron?.

- Pídelo y te lo daremos - Los cinco hablaron al mismo tiempo y me empecé a reír.

- Okey - Sonreí - Me queda claro que no va a ver ningún hombre que me de la clase de sexo que ustedes me dan - Mordí mi labio.

- No hay ninguno como nosotros - Damon me miró serio.

- Eso me queda claro - Los miré de arriba a abajo y mordí mi labio.

Me levanté del sillón pero mis piernas flanquearon y antes de caer me agarraron por la cintura.

- Mierda - Bufé cansada - Por mucho que sea una trihibrida aún estoy adolorida.

- Toma - Elijah me extendió su muñeca y la mordí.

- Gracias - Quite su mano y tire mi cabeza hacia atrás.

Elijah fue quien me había agarrado y estaba sentada en sus piernas.

- Eso pasa por haber hecho tal confesión - Klaus sonrió burlón.

- No vuelvo a hacer una confesión - Hice una mueca.

Escuchamos que la puerta se abría y nos levantamos alertados.

- ¿Dónde están? - La voz de Rebekah inundó la entrada.

Fuimos hacia la entrada y ahí estaban las dos hermanas Mikaelson con mis hijos.

𝐎𝐔𝐑 𝐏𝐀𝐒𝐓/𝐓𝐡𝐞 𝐌𝐢𝐤𝐚𝐞𝐥𝐬𝐨𝐧 𝐀𝐧𝐝 𝐒𝐚𝐥𝐯𝐚𝐭𝐨𝐫𝐞Donde viven las historias. Descúbrelo ahora