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HABÍAMOS DEJADO IR A LAS DOS HEREJES CUANDO MIS almas gemelas habían llegado a la casa. Había subido a darme una ducha y mientras me duchaba los Salvatore llegaron y estaban con los Mikaelson hablando.
Baje y fui directo al despacho de Elijah dónde estaban ellos hablando y cuando entre ellos se quedaron callados.
— ¿Qué? — Los miré seria.
— Nada — Damon alzó sus manos — Mi madre trataba de conseguir nuestro perdón pero solo consiguió el de Stefan y dice que no quiere nada.
— Eso espero — Me senté en uno de los sofás y subí mis piernas al sofá — Mañana me iré.
— ¿A dónde? — Klaus me miró serio.
— Iré a ver a mis hijos — Suspiré — Aún no confío en tu madre y tampoco voy a arriesgar a mis hijos.
— Planeamos mudarnos — Elijah clavó su mirada en mi.
— ¿Cómo? — Alcé mis cejas confundida.
— Queremos regresar a New Orleans — dijo Klaus.
— ¿Cuando? — Hable.
— En dos días — Klaus cruzo sus brazos.
— Bien — Suspiré tranquilamente — Yo prepararé las maletas de mis hijos.
(…)
Rebekah y Freya nos encontrarían en el aeropuerto para poder viajar a New Orleans.
— Tranquila — Damon me atrajó hacia el.
Estábamos en la zona vip del aeropuerto y ahí veríamos a las chicas con mis hijos.
— Es que ya necesito verlos — Hice puchero.
— Solo espera un poco más — Damon tomó mi rostro entre sus manos y me beso.
Nos separamos — Me volveré loca.
Kol se acercó a nosotros y tomó mi rostro entre sus manos y me beso, ambos nos separamos y me sonrió.
— Tranquila — Sonrió.
Klaus se acercó a nosotros y me entregó un vaso con sangre.
— Bebe.
Tomé el vaso y bebi toda la sangre del vaso.
Damon puso su mano en mi muslo y empezó a subirla.