Capítulo 34

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Tres días después.

Ross no sabia nada aún y yo no quería decírselo todavía pero sé que mientras mas tarde se lo diga va a ser peor.

Sebas y Emma por su parte no le han dicho nada, así como les pedí y les agradezco por eso. Chris y yo estábamos bien, nada cambió después de su confesión. Y mis papás... Estoy molesta con ellos. Sabía que no era su culpa pero igual estaba molesta por no hacer ningún esfuerzo en quedarse.

 

— Amor —chasqueo Ross enfrente de mí para que le hiciera caso y volviera a "tierra"— ¿Qué te pasa? —Parpadee varias veces y lo miré.

— Perdón es que... Tengo la cabeza en otro lado ¿qué decías? —Fingí una sonrisa.

— Decía que si quieres comer aquí o vamos a la plaza.

— Aquí esta bien —sonreí— pide una pizza.

Ross sonrió y tomó su teléfono. Mientras el ordenaba la pizza yo subí a su baño y me lavé la cara, ya eran tres veces en el día que me "iba a la luna" y no quería que Ross sospechara que algo iba mal, pero a estas alturas creo que ya se dio cuenta, y yo me estoy muriendo de nervios, sé que cada vez falta poco para decirle que me iré y no quiero, lo voy a destrozar, no quiero irme sabiendo que mi novio está triste... Si es que aún quedamos como novios. Cada vez que pienso en eso mi corazón se hace pedazos, no quiero que por no decirle a Ross a tiempo él se enoje y rompa conmigo.

Bajé a la sala con él y lo abracé muy fuerte, suspire y oli su bello aroma... Creo que es ahora o nunca... Se lo diré ya... Sólo para acabar con todo esto y dejar de pensar en que me dirá o que es lo que hará.

— Ross yo... Tengo que decirte algo.

— Yo también. Quería decírtelo desde hace mucho pero aun no estaba seguro.

— Tú dime primero.

— Bueno pues ¿qué no ves que te dije que los chicos y yo estábamos escribiendo canciones? —Asentí— Bueno pues ¡daremos una gira! Vamos a empezar cuando las clases terminen, ya la estamos organizando y todo eso ¡¿no es genial?! —Me abrazó.

— ¡Eso es estupendo Ross! —Le Sonreí.

— Y ahora... ¿Qué ibas a decirme?

— Eemm...

En eso tocan el timbre y Ross fue a abrir, era la pizza. ¡Salvada por la campana! Vaya... Ross está tan feliz, no quiero decirle o se pondrá triste... Pero si le digo después se enojará ¡que enredo! No sé que hacer... Suspire y fui al baño nuevamente. Me miré en el espejo.

— Tú puedes hacerlo vamos, es ahora o será tarde.

Me dije a mi misma y bajé decidida. Ross estaba sirviendo los pedazos de pizza en dos platos y estaba sirviendo jugo en unos vasos, se veía tan lindo. Saqué mi celular y tome una foto pero el sonido me delató ya que Ross me miró.

Corrió hacía mi y yo corrí en dirección a su habitación ya que era el lugar más cerca. Abrí la puerta y salté a la cama y el saltó detrás de mi y me quitó mi celular.

— ¿Me tomas fotos a escondidas? —Se rió— salgo hermoso. —Bromeó y yo reí.

Me besó y recibí su beso, después de unas cuantas caricias y besos el se acostó encima de mi lastimando mis brazos.

— Ross... —Dije pero él no dejaba de besarme— Ross me estas... Aplastando.

Besaba mi cuello y dejaba algunos chupetones en el.

Tomé el cuello de la camisa de Ross y la jale hacia un lado para que dejara de lastimarme.

— ¿Qué pasa? —Preguntó riéndose.

— Me estabas lastimando desde hace rato.

— Oh, perdona. —Sonrió y volvió a besarme.

Se deshizo de mi blusa y yo de su playera. Volvió a besar mi cuello y a dejar chupetones más marcados que los anteriores...

Minutos después acabamos sin aliento, sin saliva, sin aire, sin ropa... Volvimos a hacer el amor... De nuevo, y fue estupendo, así como la primera vez.

— Por cierto hace rato me ibas a decir algo —Oh no...— ¿qué era?

Suspire... De acuerdo, era ahora o nunca. Después de todo acabamos de hacer el amor, no puede enojarse conmigo...

— Bueno... Te iba a decir que... Yo...

— Andy no me espantes ¿es algo malo?

— No sé como lo tomes tú pero... —Suspire por enésima vez— me iré a México. —Cerré los ojos de golpe para no ver su reacción y al no escuchar respuesta los abrí.

— Me parece genial que te vayas de vacaciones —me sonrió ¿vacaciones enserio? Ross mi amor entiendeme— ¿cuando vas a regresar?

— Ross no entiendes... Yo... Me iré a México —lo miré— voy a vivir allá.

Él me miró sin entender.

— ¿Estás bromeando verdad? —Rió nervioso.

— Ojalá fuera así. —Mire abajo.

— ¿Cuándo te vas?

— En... Dos semanas.

— ¡¿Dos semanas?! —Suspiro— ¿Porqué me dices hasta ahora?

— ¡Porque no sabía como decírtelo! Cada vez que te veía reír se me partía el alma porque ya no te veré y... Lo siento Ross. —Mis ojos me ardían, señal de que las lágrimas van a aparecer en cualquier momento.

Ross no dijo nada por unos segundos hasta que se escuchó un gran portazo, después otro que venía de la puerta principal.

Se había ido... Pero ¿adónde? Las lágrimas no pudieron más y salieron, por lo menos Ross no me vio llorar...

Tomé mi ropa y me cambié.

Salí de la casa de Ross y me fui a la mía.

Cuando llegué todos estaban en la sala viendo televisión y me regresaron a ver.

Desvíe la mirada y subí a mi habitación.

— Hija ¿quieres comer? —Preguntó mi mamá.

— No tengo hambre. —Dije sin ni siquiera mirarla o detenerme. En realidad si tenía hambre pero no tenía ganas de nada en estos momentos.

Cuando llegue a mi habitación le llamé a Sebas.

— ¿Que pasa Andy?

— ¿Esta Ross contigo? —Le pregunté esperando a que dijera que sí.

— No ¿porqué? ¿Qué pasó?

— Se lo dije y... No lo tomó bien. —Mis ojos ardían de nuevo.

— ¿Quieres que vaya a tu casa?

— Gracias pero voy a estar bien. Si sabes algo de Ross por favor me llamas.

— Lo haré. —Colgué.

***

La noche se hizo presente y aún no sabía noticias de Ross, mis llamadas no las contestó, ni siquiera tenia el maldito celular prendido.

Minutos después mi celular sonó por una llamada fui rápido a traerlo con la esperanza a que fuera Ross pero miré la pantalla y era Sebas.

— ¿Qué pasó?

— Ross apareció.

Mi novio es una súper estrellaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora