||Segunda temporada|| Capítulo 6

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Me desperté a las 10 de la mañana y tenía muchísima hambre así que bajé a la cocina por un plato de cereal. Mis papás no estaban, hoy era domingo y no trabajan, se me hizo extraño. Pero no le tomé mucha importancia. Por otra parte Chris tampoco estaba y eso si se me hizo más extraño, él no tiene por qué haber salido sin haberme comentado. De cualquier forma lo dejé pasar, me gustaba estar sola en casa, sentía una bonita tranquilidad. Aunque esa tranquilidad no duró mucho porque alguien estaba abriendo la puerta.

La persona que vi era Chris y después me volteé para seguir sirviéndome mi cereal.

—Ya llegué —dijo Chris.

—¿A dónde fuiste tan temprano? —Pregunté sin mirarlo ya que yo me encontraba dándole la espalda.

—Al aeropuerto. —Contestó— el plan no salió como imaginé, creí que seguías dormida.

—¿Cuál plan? —Pregunté y al mismo tiempo abrí un cajón que estaba a mi lado para tomar una cuchara.

—Si tan solo te dignaras a voltear entenderías. —Dijo Chris.

Volteé para darle el gusto, y más que un gusto me llevé un susto. Ross estaba aquí, en mi casa, en México ¿qué rayos hacía aquí? Debo de confesar que al principio si me sorprendí y mi cuerpo quería ir corriendo y abrazarlo, pero mi mente decía "no, no lo hagas, recuerda que te cambió" así que le hice caso a mi mente y me volteé nuevamente, tomé mi cereal y me senté en el comedor a comerlo. No quería mirar a nadie, tal vez si me vi un poco grosera, pero lo de ayer no tiene justificación.

—¿No dirás nada hermana? —Preguntó Chris.

—Nop. —Metí un poco de cereal a mi boca.

—Está molesta. —Esta vez habló Ross— ¿es eso?

Sólo lo miré por dos segundos y regresé mi mirada al cereal.

—Si es a eso. —Dijo Chris y Ross asintió— los dejaré para que arreglen sus cosas extrañas. Nuestros padres salieron a una junta así que no volverán hasta la noche, tienen mucho tiempo para hablar. —Dijo Chris y con eso se subió a su habitación.

Ross se sentó en la mesa a dos sillas de distancia, yo no lo miraba, en cambio él sí.

Nadie habló, era un poco incómodo, o al menos para mí lo era. En fin, terminé mi cereal y lo lavé. Después quise subir a mi cuarto ignorando a Ross pero cuando me di la vuelta para subir las escaleras él me detuvo por el brazo.

—¿Podemos hablar? —Preguntó.

—Ayer pudimos hablar, pero no viniste. —Contesté indiferente.

—Ocurrió un problema —dijo— lo que pasa es que...

—Sí lo sé, Chloe se lastimó y Ross como buen doctor tuvo que ir a su rescate.

—Andy por favor...

—¡Y ni siquiera te dignaste en mandarme un miserable mensaje! —Grité— Estuve más de dos horas esperándote y el doctorcito no llegaba.

—Sabes que Chloe no tiene amigos en California más que yo.

—Pero tú no eres doctor para que te llame a ti. Pudo haberle llamado a un doctor real ¡pero no! Justamente cuando ibas a venir te llamó ¡qué casualidad! ¿No crees? —Sonreí irónicamente.

—Ya casi iba pasando por la revisión cuando te iba a mandar un mensaje diciéndote que ya casi iba a bordar, pero en eso ella me llamó llorando diciendo que...

—Ross basta —lo interrumpí— no quiero saber nada de ella, sabes lo mal que me cae, sabes que por ella terminamos ¿y todavía tienes el descaro de seguir siendo su amigo? Mejor dime ¿para qué viniste hoy sin ni siquiera avisarme? —Le pregunté.

—Pues a estar contigo. —Avanzó un paso hacia mí pero yo retrocedí.

—Ayer le dije a Emma que no quiero seguir sufriendo por ti —le dije— ya es suficiente de esto, no quiero sentirme así ¿sabes? Siento que no vale la pena —mi voz se quebró— tú estás en California planeando una gira y yo estoy aquí estudiando. Tenemos vidas diferentes, yo no soy perseguida por reporteros las 24 horas del día, en cambio tú y Chloe sí, ustedes si son muy parecidos —las lágrimas comenzaron a salir pero las quité de mi cara con mis dedos— creo que ustedes si harían una buena pareja.

—Andy no digas tonterías —dijo Ross también con la voz quebrada.

—Ya no quiero seguir con esto Ross. No cuando Chloe y tú están muy cerca y tú y yo estamos lejos. Ya no quiero llorar todas las noches, ni quiero sentirme mal por no tenerte más en mi vida. Así que vete a casa, el viaje que hiciste hoy fue en vano, y todos los que harás también porque yo no pienso volver contigo. Se acabó.

—No hagas esto

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—No hagas esto. —Dijo llorando, yo también quería hacerlo pero me mantuve firme.

—Es lo mejor. —Dije— puedes seguir con tu vida y yo con la mía. Al principio será doloroso pero verás que con el tiempo todo estará bien.

—¿Ya es la definitiva? —Preguntó con lágrimas en la cara.

—Ve a casa.

Mi novio es una súper estrellaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora