POV Betty
El timbre sonó como un salvavidas cayendo del cielo. Me levanté tan rápido que casi tropiezo con la alfombra. Tenía el corazón latiendo en la garganta, las mejillas ardiendo y las manos temblorosas.
Fui directo a la puerta... abrí.
Pero no había nadie.
Ni un alma.
Solo el silencio de la noche y el aire helado colándose por el umbral. Miré a ambos lados de la calle. Nada. Ni siquiera un auto pasando. Qué raro.
Cerré lentamente, con una mezcla de alivio y desconcierto. Tal vez solo fue el destino dándome una oportunidad de pensar.
Suspiré.
Volví a la habitación.
Y ahí estaba ella.
Tendida en mi cama, con una pierna descubierta, el vestido un poco subido, su cabello suelto como un incendio oscuro sobre mi almohada. No estaba dormida. Me miraba, con esa expresión que conocía demasiado bien. Fuego en sus ojos. Fuego en mi pecho.
— No había nadie —dije apenas, con la voz entrecortada.
— Tal vez el universo solo quería darte tiempo... para decidir si me besas o no —dijo ronca, con esa voz que podía romperme y curarme al mismo tiempo.
Me acerqué. Lenta. Casi temblando.
— Verónica...
— Shh... —puso un dedo en mis labios—. No pienses, solo siéntelo.
Y entonces me besó.
Fue un beso que encendió todo. Lento al principio, casi como si exploráramos algo prohibido... pero luego fue hambre. Desesperación. Años de sentimientos contenidos explotando de golpe.
Sus manos bajaron por mi espalda, mi piel ardía. Yo me perdí entre su cuello, sus labios, sus suspiros. En un momento, ya no supe quién era quién. Solo estaba su cuerpo contra el mío, su respiración acelerada, el deseo goteando de nuestras palabras no dichas.
Me empujó suavemente hacia la cama, se subió sobre mí.
— Esta vez... no dejaré que te escapes.
— No tengo intenciones de hacerlo —dije entre jadeos.
Sus labios bajaron por mi cuello, y cuando sus manos deslizaron lentamente el tirante de mi blusa, sentí como si el tiempo se detuviera.
POV Betty
Sentirla encima de mí me hizo arder, pero algo dentro se encendió aún más fuerte: el deseo de hacerla mía.
La miré a los ojos, sus labios estaban entreabiertos, su respiración desordenada. Me incorporé de golpe, tomando su cintura con firmeza y girándonos con rapidez, dejando su cuerpo debajo del mío. Verónica abrió los ojos sorprendida, pero no dijo nada... solo mordió su labio inferior con esa maldita intensidad que me enloquecía.
— Esta vez yo mando —le susurré al oído, mi voz más ronca de lo que jamás la había oído.
— Betty... —gimió con dulzura, entregándose.
Mi boca recorrió su cuello, lento, marcándola suavemente, bajando por su clavícula mientras mis manos se deslizaban por su cuerpo. Su vestido ya estaba desordenado, así que lo subí por completo, dejando al descubierto su ropa interior... pequeña, negra, provocadora.
— ¿Siempre te vistes así para tus "amigas"? —le pregunté, con tono burlón, mientras le quitaba el sostén con una mano, sin dejar de besarla.
— Solo para ti... —susurró, jadeante.
No le di más tiempo para pensar.
Mis labios se aferraron a sus pechos mientras una de mis manos bajaba, acariciándola por encima de la tela, sintiendo cómo temblaba bajo mi toque. Estaba empapada. Y eso me encendía aún más.
Le quité la ropa interior con lentitud, provocándola. Y cuando mis dedos finalmente la tocaron directo, gimió tan fuerte que tuve que besarla para acallarla.
— Eres perfecta... —le susurré al oído, mientras mis dedos se movían con precisión, con ritmo, arrancándole suspiros, temblores, gemidos. Su espalda se arqueaba bajo mí, su cuerpo reaccionaba solo a cada movimiento.
— B-Betty... por favor... —jadeó.
— ¿Qué quieres, Ronnie? Dímelo —le pedí, mientras mis labios recorrían su vientre.
— Quiero que... me hagas tuya. Toda tuya —dijo, ya completamente entregada.
Y lo hice.
Esa noche, no solo tomé el control... también le demostré que no había vuelto solo para besarla.
POV Betty
El cuarto estaba envuelto en sombras suaves, solo iluminado por la luz de la calle filtrándose a través de las cortinas. El cuerpo de Verónica, tembloroso y vulnerable bajo el mío, era lo más hermoso que había visto.
La observé por unos segundos, sin moverme, solo escuchando su respiración agitada, sintiendo cómo su piel ardía bajo mis dedos.
— No te imaginas cuánto tiempo soñé con esto —le confesé, mientras mi mano acariciaba su muslo lentamente, subiendo con intención, hasta que su cuerpo se arqueó en respuesta.
— Entonces hazlo real, Betty... no pares —susurró, clavando sus uñas suavemente en mi espalda.
Nuestros cuerpos ya no conocían el pudor. Mi boca se deslizó por cada rincón de su piel como si fuera mía —porque lo era— y mis caricias bajaban, lentas, firmes, calculadas para hacerla perder el control.
Cada movimiento mío la hacía gemir, susurrar mi nombre, rogar sin palabras. Yo tomé el mando con naturalidad. Quería memorizarla así: temblando bajo mi toque, rendida, entregada.
Mi lengua trazaba un camino descendente, mientras sus caderas se movían buscando más... más de mí. Y se lo di. Cada beso, cada roce, cada suspiro era una promesa hecha carne.
— Ronnie... —dije entre jadeos—. Eres mía esta noche. Toda.
Ella asintió, sin poder hablar, mordiendo su labio mientras se aferraba a mí como si el mundo girara demasiado rápido.
La hice llegar al borde una... dos... tres veces. Y cuando su cuerpo ya no podía más, cuando sus suspiros eran casi sollozos dulces de placer, subí para besarla con ternura.
— Esto... —dijo con la voz rota y los ojos brillantes— ...no es solo deseo, ¿verdad?
— No —susurré, acariciándole el rostro—. Esto es amor. Del que nunca se fue.
Y entonces, sin necesidad de más palabras, volvimos a fundirnos en un abrazo lento, más íntimo aún, como si quisiéramos quedarnos ahí para siempre.
HOLA!! regrese 🫶🏻🫶🏻
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TIERRA 27
AventuraSupergirl, Lena, Alex y Sam viajan accidentalmente a Tierra 27 y quedan atrapadas.
