Capitulo 34

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La sala se va vaciando poco a poco. Algunos se quedan charlando en pequeños grupos. Kara y Lena siguen juntas en un rincón, sin hablar. Jughead se acerca, observando a ambas con su típica mezcla de curiosidad e ironía.

Jughead — ¿Sabes? Nunca pensé que el silencio pudiera ser tan... ruidoso.

Kara — ¿Viniste a espiar o a filosofar?

Jughead — Filosofar. Pero no te niego que me llevo apuntes.

Lena — Kara ha tenido suficiente por hoy, Jughead.

Jughead — Lo sé. Solo... no se olviden de respirar.

Jughead se aleja. Kara suspira. Lena se le acerca con cuidado, su tono más suave.

Lena — ¿Quieres hablar?

Kara — No. Quiero que se detenga.

Lena — Lo sé.

Kara — Siento que cada vez que cierro los ojos, hay algo allá afuera... esperando que baje la guardia.

Lena — No estás sola. No lo vas a estar. No mientras yo esté aquí.

Kara — A veces me olvido que no tengo que cargar todo esto sola.

Lena — Para eso estoy. Para recordártelo.

Lena le toma la mano. Kara no la suelta.



Toni está sentada en la cama. Cheryl se pasea, inquieta.

Toni — No puedes seguir huyendo cada vez que se vuelve real.

Cheryl — ¿Real? ¿Como esto? ¿Como el pueblo encendido y apagado como una lámpara poseída?

Toni — No. Como tú y yo. Como esto que nunca dejó de ser.

Cheryl — ¿Y si todo se acaba esta noche?

Toni — Entonces haz que esta noche signifique algo.

Cheryl se queda en silencio. Luego se sienta junto a ella. La besa con ternura.



Alex y Sam están sentadas en la barra, compartiendo una botella de vino barato, riéndose bajito entre comentarios sarcásticos.

Sam — ¿Te das cuenta que somos profesoras atrapadas en un pueblo que parece sacado de una novela de Stephen King?

Alex — Sí, pero al menos nos dejaron el alcohol.

Sam — Y a ti, lo que más te molesta es que no haya un gimnasio funcional.

Alex — También me molesta que tus clases sean más populares que las mías.

Sam — Eso es porque enseño con carisma.

Alex — Y escotes.

Se ríen juntas. Luego, un momento de silencio compartido.

Sam — ¿Sabes qué es raro? Con todo esto... el apagón, los símbolos, los ruidos... siento que te tengo más cerca que nunca.

Alex — Porque nos tenemos. Pase lo que pase allá afuera.

Sam — Y si mañana todo se rompe, prometeme algo.

Alex — ¿Qué?

Sam — Que seguiremos peleando juntas.

Alex — Siempre.

Se toman de las manos. Una promesa muda entre dos mujeres que se conocen incluso en la oscuridad.


Kevin y Fangs están sentados en la mesa, riendo con un tazón de cereales nocturnos frente a ellos.

Fangs — ¿Te das cuenta que literalmente sobrevivimos al apocalipsis comiendo Choco Frosties?

Kevin — Como debe ser. Si me va a llevar un demonio interdimensional, que me agarre feliz.

Fangs — Eso es muy tú.

Kevin — ¿Feliz?

Fangs — Sarcástico y dramático. Pero irresistible.

Se miran. Kevin sonríe con ternura.

Kevin — Te quiero, Fangs.

Fangs — Yo también. Aunque huelas a cereal rancio.

Se besan con cariño, rodeados de una calma precaria.


HABITACIÓN DE HUESPEDES — MÁS TARDE

Kara y Lena están acostadas sobre una colchoneta improvisada. Kara, boca arriba, mirando el techo. Lena, recostada de lado, la observa en silencio.

Kara — ¿Y si no hay forma de volver?

Lena — Entonces encontraremos una forma de vivir.

Kara — ¿Y si no sobrevivimos?

Lena — No me hables así.

Kara — Es solo que... siento que esto es más grande de lo que creímos. Como si algo... nos hubiera elegido.

Lena — Si algo te eligió, fue porque sabe lo fuerte que eres.

Kara — No me siento fuerte.

Lena — Yo sí. Cuando estoy contigo.

Kara la mira. Una pausa larga, cargada de ternura y vulnerabilidad. Lena acaricia su mejilla.

Lena — Estamos juntas en esto, Kara. No lo olvides.

Kara se mueve hasta apoyar su frente contra la de Lena. Respiran juntas, sincronizadas.


— BAÑO —

Betty se mira al espejo, sola. Se toca el cuello, como si sintiera algo debajo de la piel. Un suspiro. Entra Verónica, con una camiseta enorme.

Verónica — ¿Estás revisando si ya tienes canas?

Betty — Estoy pensando.

Verónica — ¿En mí?

Betty — ¿Siempre tienes que ser tan tú?

Verónica — Solo cuando intento que no me leas la inseguridad en la frente.

Betty — No tienes que intentar. Ya lo sé.

Verónica se acerca por detrás y le envuelve la cintura. Betty se deja abrazar.

Verónica — Estoy aquí. Me quedaré. Aunque te enojes. Aunque dudes.

Betty — No quiero dudar.

Verónica — Entonces no lo hagas.



Toni y Cheryl caminan en silencio, hasta llegar a la ventana del pasillo. Miran afuera.

Cheryl — ¿Sientes eso?

Toni — ¿El frío?

Cheryl — No... el silencio. Como si algo contuviera el aliento.

Toni — O como si el pueblo nos diera permiso para descansar.

Cheryl — No confío en permisos. No en este lugar.

Toni — Pero sí confías en mí, ¿no?

Cheryl — Ciegamente.

La ventana vibra levemente. Cheryl entrecierra los ojos, como si pudiera ver más allá de la oscuridad.

TIERRA 27Donde viven las historias. Descúbrelo ahora