Capitulo 27

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NOCHE — HABITACIÓN DE KARA Y LENA EN CASA DE TONI

La lluvia afuera es constante, como un fondo sonoro perfecto para la tensión que se respira dentro de la habitación. Lena está sentada en el borde de la cama, con una bata de satén verde oscuro apenas sujeta por un lazo. Kara, de pie frente a ella, lleva una camiseta blanca ajustada que delata su silueta atlética. Sus ojos brillan con deseo contenido.

Lena — (con voz baja, seria) Hoy... me hablaste como si no hubiéramos visto la muerte en los ojos anoche.

Kara — (acercándose lentamente) Porque si empiezo a pensar en eso, no te puedo mirar como lo hago ahora.

Kara se arrodilla frente a Lena y le toma la mano con firmeza, besando su muñeca. Lena tiembla apenas. Kara la mira con esa intensidad suave que la desarma por completo.

Kara — (con voz ronca) ¿Puedo quitarte esto?

Lena asiente, conteniendo el aliento. Kara deshace lentamente el lazo de la bata, dejando que se deslice por sus hombros. Sus labios apenas rozan la piel pálida de Lena, bajando lentamente por su clavícula.

Lena lleva las manos al cuello de Kara, pero esta se las toma con fuerza y las aparta con una sonrisa provocadora.

Kara — Esta noche... yo decido.

Lena se ríe bajo, con un estremecimiento.

Lena — Eres una kryptoniana controladora.

Kara — (murmurando en su oído) Y tú, una humana que se muere por que la dominen.

Kara se incorpora, quitándose la camiseta de un solo tirón. Lena la observa con deseo puro, mordiéndose el labio. Cuando la kryptoniana se inclina otra vez hacia ella, Lena nota claramente el bulto bajo sus pantalones.

Lena — (jadeando) Dios... no importa cuántas veces pase, siempre me olvido que tienes eso.

Kara — (besando su cuello con firmeza) Y yo nunca olvido cómo te hace reaccionar.

Con movimientos seguros, Kara la recuesta suavemente sobre la cama y se acomoda entre sus piernas. Lena entrelaza los dedos en su cabello mientras Kara la besa con intensidad creciente. Cada movimiento es firme, preciso, como si supiera exactamente cómo hacerla perder el control.

Lena — (arqueando la espalda, ahogada) Kara... por favor...

Kara — (con voz grave, mirándola desde abajo) ¿Por favor qué, amor?

Lena — Hazlo. No aguanto más.

Kara se acomoda, quitándose el resto de la ropa. Su pene ya erecto roza suavemente el interior de Lena, que suelta un gemido agudo. Kara entra lentamente, sin apartar la mirada de sus ojos. Lena se aferra a las sábanas, con los muslos temblando.

Kara — (susurrando) Eres tan hermosa cuando pierdes el control.

Lena — Y tú... cuando lo tomas.

El ritmo se vuelve más intenso. La cama cruje suavemente. Kara la sujeta por las caderas, aumentando la profundidad con cada embestida. Lena no puede contener los gemidos. Uno tras otro. Hasta que los jadeos se mezclan con el ruido de la lluvia y los latidos acelerados.

En medio del clímax, Kara se inclina y la besa con todo su cuerpo sobre el de ella, hundiéndose hasta el fondo. Lena grita su nombre y se arquea completamente, aferrándose como si fuera a deshacerse.

Kara — (jadeando) Te tengo... siempre te tengo.

La tormenta afuera truena con fuerza, como si el cielo también respondiera a lo que acaba de suceder. Ambas quedan enredadas bajo las sábanas, sudorosas, jadeando, sin hablar por unos segundos.

Lena — (apoyando su frente en la de Kara) Te amo.

Kara — (acariciándole el rostro) Y yo a ti... incluso atrapadas en este pueblo raro, sin hogar... mientras el mundo se cae a pedazos.

Lena — (sonriendo débilmente) Al menos el fin del mundo me encuentra contigo.

AL DÍA SIGUIENTE — ESCUELA RIVERDALE

El sol brilla, pero las nubes oscuras siguen al fondo. En los pasillos, se respira tensión. Cheryl camina con una carpeta, pero se detiene en seco al ver a Lena llegar a su aula con una sonrisa suave... seguida por Kara, que la toma brevemente de la cintura antes de irse.

Cheryl — (murmurando para sí) Claro que sí... felices y brillantes como si nada pasara.

Se cruza en el pasillo con Verónica, que la observa con una ceja levantada.

Verónica — ¿Otra vez de espía emocional, Cheryl?

Cheryl — (con sonrisa falsa) Solo vigilo a las intrusas. Hay que proteger el ecosistema local.

Verónica — (riendo) Suenas como Jughead con sobredosis de café.

Cheryl ignora el comentario y sigue caminando. Cerca, Betty le da una mirada a Verónica, que aún parece molesta tras su discusión con Chad la noche anterior.

Betty — ¿Todo bien?

Verónica — No. Pero fingiré que sí. Como hacen todos en este pueblo.

AULA DE ARTE — MÁS TARDE

Archie, Kevin, Fangs y Tabitha están reunidos en un rincón, mientras Toni revisa trabajos con su bebé cerca. El ambiente se vuelve más serio cuando Archie deja caer una hoja con una ilustración infantil: un búho gigante con ojos rojos.

Archie — Esto lo dibujó uno de los niños del taller comunitario.

Toni — ¿Dónde lo vio?

Archie — Dice que en el bosque... y que "le hablaba".

Fangs y Kevin se miran incómodos.

Fangs — Yo también escuché voces esa noche. No humanas.

Tabitha — Esto ya no es una leyenda urbana.

Toni — No lo ha sido desde hace semanas.

EXTERIOR — BOSQUE DE RIVERDALE — TARDE

Kara y Alex observan desde lejos mientras un grupo de estudiantes camina por el sendero principal.

Alex — ¿No te parece extraño que de pronto todos empiecen a ver y oír cosas?

Kara — (mirando hacia el cielo) Es como si algo... se estuviera despertando.

Alex — ¿Y tú? ¿Has sentido algo?

Kara no responde. Su mirada se vuelve seria. Con su visión de rayos X, mira entre los árboles. Ve sombras que no deberían estar allí. Una figura delgada y alada, agazapada en lo alto, con ojos que arden.

Kara — (susurrando) Lo que sea... nos está observando.


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TIERRA 27Donde viven las historias. Descúbrelo ahora