Capitulo 18

129 13 3
                                        


POV Betty

Verla ahí, frente a mí, tan hermosa como siempre... mi mente empezó a imaginar cosas que hacía años no pensaba. Definitivamente estoy jodidamente enamorada de ella. Volver a verla fue como respirar después de mucho tiempo bajo el agua.

— Hace tiempo que no pisaba tu casa, B.

— Lo mismo digo, V. Toma asiento... esta también es tu casa.

— Gracias... traje vino. Es mi favorito. ¿Sabes algo?

— Dime...

— Antes de llegar a Riverdale... pensé en nosotras.

— ¿Sí? ¿Y qué fue lo que pensaste?

— Mmm... no, nada. Olvídalo, ¿sí?

— Vamos, V... dime, dime, dime.

— ¿Por qué no mejor me cuentas cómo te ha ido?

— Ash...

— ¿Ash?

— Nada, nada... está bien. Te cuento...

Nos pasamos la noche hablando de anécdotas de secundaria, riéndonos hasta llorar. Ya íbamos varias copas arriba, y no iba a dejar que se fuera a su casa así. Así que, sin pensarlo, le dije:

— Vamos, V. Hay que dormir ya, ¿sí?

— Nooooo...

— ¿Por qué no?

— ¿Y si mejor... me besas?

— ¿¡Qué!?

— Betty Cooper, ¿crees que soy tonta?

— Sé que no eres tonta, pero... ¿por qué lo dices?

— Por Dios... llevas horas viendo mis labios en vez de ponerme atención. Me miras como si quisieras probarme.

— No es cierto.

— ¿No?

— No...

— Sí, claro...

— Ven, vamos a dormir.

— Pero duermo del lado izquierdo, ¿sí?

— Sí, como tú digas... pero ven.

Ya en la cama, se giró hacia mí. Cara a cara. Cuerpo a cuerpo. Pude sentir su respiración sobre mi piel, y en ese momento... mi cuerpo se encendió. No solo por el vino. Por ella.

— Bésame...

— Verónica... estás borracha. No sabes lo que estás diciendo.

— Solo hazlo... o lo haré yo.

— No...

Y sin dejarme terminar, se subió sobre mí. Quedó semidesnuda. Sus curvas, sus piernas, su piel... todo tan cerca que apenas podía respirar. Mi mirada bajó, y ahí estaban. Hermosas. Perfectas. Mis ojos no podían evitarlo.

— ¿Te gustan?

— ¿Qué?

— Vamos, Cooper. No seas tonta.

— ¿De qué hablas?

— Toca... son tuyas.

— No, Vero...

— Ándale... no sabes lo excitada que estoy por ti.

— No sabes lo que dices...

— Sí sé. Hazlo... o lo haré yo.

— Tú no harás nada...

— ¿Entonces? ¿Lo harás?

No sabía qué hacer. Mi corazón latía como loco. Mi cuerpo me pedía que cediera, pero mi mente... estaba hecha un caos. Justo cuando creí que iba a perder el control... sonó el timbre. Bendito sea quien haya llegado.

FIN DEL CAPÍTULO

Gracias a todos por seguir leyendo. Sé que no he actualizado en un tiempo, pero me tomaré estos días para ponerme al corriente.
Los quiero muchísimo. Cuídense.

Con amor,
Dreamer

TIERRA 27Donde viven las historias. Descúbrelo ahora