Capítulo 13

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Una parte de ellas creía que descansaban en aun lugar del paraíso, en calma, en un estado de conciencia donde nada las preocupaba. Nada más existía que sus piernas entrelazadas bajo las sabanas y las sutiles caricias qué compartían.

-¿Estás lista?

Rosé subió la mirada de sus labios a sus ojos. Estaban tan cerca en la cama qué sus respiraciones se sentían.

-¿Para que?

Una sonrisa tímida apareció en el rostro de Jisoo.

-Para recibir el amor que he estado guardando.-Rosé sostuvo la mirada, sin tener ninguna palabra en su mente- No le demuestro afecto a nadie, Chaeyoung. Nunca he sentido necesario que las personas a mi alrededor sepan que son importantes para mi.-ella acarició suavemente su mejilla- Pero contigo, estoy aterrorizada de no expresarme correctamente.

-Lo haces a tu manera.-murmuró ella- Se que no debe ser fácil todo esto para ti, pero estaré a tu lado en cada paso.

Jisoo entrecerró los ojos, con una sonrisa encantadora, solo para acercarse y robarle un beso. De un momento calculado, se deslizó entre sus piernas para quedar de nuevo encima de ella, descubriendola de las sábanas dejando visibles sus pechos. Rosé solo la vio sin vergüenza alguna, lista para todo lo que esta mujer quisiera experimentar.

Su cuerpo estaba en sus manos, y no podía estar más feliz.

-Le dije a mi madre que eras una santa, Jisoo.-habló, con un ligero tono seductor.

Entonces la mujer sobre ella solo subió una de las comisuras de sus labios hacia arriba, y subió una ceja.

-No lo soy, Chaeng.-y bajo lentamente a su rostro para besar sus labios con una calma torturosa.

Sus dedos, se deslizaban desde el valle de sus pechos hasta abajo con un tacto preciso y caliente. En el momento que encontraron un punto, no dudó en presionar como si fuera un botón qué activaría el placer automáticamente en Chaeyoung.

La rubia dio un pequeño salto, separándose de los labios de Jisoo para verla a los ojos. Sus pupilas estaban dilatadas, sentía el calor de su cuerpo presionando el suyo como si quisiera convertirla en diamante.

-Ahhh...-jadeó.

Anoche la había sorprendido. En un principio quería guiarla en el proceso de tocar a una mujer pero insistió en ir aprendiendo. Pero, aparentemente Jisoo no tenía que aprender nada, porque solo en su rostro se notaba la satisfacción que tenía cada vez que la hacía venir, y lo rigurosa y perfeccionista que era en nada toque. Memorizó demasiado rápido sus puntos de placer, y por eso supo sin pensar demasiado que era el momento de entrar en ella.

Chaeyoung ahogó un grito cuando los movimientos de Jisoo pasaron de ser sexys y calientes, a completamente desquiciados.

Entre jadeos, gemidos y gritos, su mañana tranquila había quedado en el pasado, veía los músculos en los brazos de Jisoo tensarse por el movimiento, y no puso evitar sonreír satisfecha.

-Tengo un ojo excelente.-jadeó con sus ojos cerrados y una sonrisa cansada en su rostro.

Jisoo dio una carcajada mientras besaba su cuello.

-Créeme que ganas de follarte así no me faltan.-dijo, sin que Rosé la escuchara bien por sus gritos- Vente para mi, Chaeng.

¿Está era su Jisoo? ¿Su Jisoo tímida qué se enrojecia si le lanzaba un beso en la calle? Alguien se la cambió en algún momento, porque esta versión le hizo clavarle las uñas en la espalda mientras la hacía venir. Dejándola echa un saco de espasmos, sudor y la percepción alterada de la realidad.

Girl Crush | ChaesooHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora