Cuando pensó en una cita con Jisoo, nunca se le pasó por la cabeza estar sentada en uno de esos botes de pedales, con un extraño en la proa y la editora completamente acurrucada contra ella.
Rosé pestañeó por décima vez en un minuto.
-Eres muy hermosa.-murmuró Jisoo, casi con el rostro enterrado a su cuello.
No era que se quejara, pero los eventos de la mañana parecían haber dejado una que otra secuela emocional en Jisoo, una de la que no quería hablar.
-Tu también eres hermosa.-Jisoo sonrió, ella tenía los ojos cerrados mientras descansaba la cabeza en su hombro- ¿Chu, estas bien?
Ella abrió los ojos, no solía usar demasiado sus anteojos, pero cuando no quería que nadie la reconociera accidentalmente prefería usarlos.
-Estoy... rara.-admitió- Me siento... muy extraña después de lo de hoy.-suspiró, enderezandose- En mis peores pesadillas pensaría que mi madre reuniría a los hombres con los que he salido solo para obligarme a usar un vestido de novia y tener la vida que planearon para mi.
Rosé hizo una mueca, notando que tenía su mirada algo perdida.
-¿Así de desesperada esta para evitar que afecte su estatus? Se que nunca fui su favorita pero... nunca fui una molestia para ellos-respiró con calma- Necesitaba ver la naturaleza, tocar pasto, como dicen.
Mientras Jisoo hablaba, la rubia filtraba su mano bajo su abrigo para entrelazarla con la suyas.
-Yo puedo cuidarte, ¿sabes?-le dijo.
Jisoo le sonrió, su corazón latió con fuerza.
-Lo sé, Chaeng.-dijo ella- Pero... quiero ser capaz de cuidarte a ti también. Detesto que tengas que estar involucrada en esta... incómoda situación con mi familia.
Ambas suspiraron, viendo sus manos entrelazadas y entumecidas por el frío, solo ellas estaban afuera a finales de marzo.
-No cambiaría nada.-soltó Chaeyoung- Nada, ni a ti. En absoluto.
-Yo tampoco.
El resto del día, Jisoo solo quiso quitar el mal sabor que la situación dejó en ella. Así que reservó un restaurante cerca del río Han, invitando a Rosé a comer japchae y mariscos, logrando una sonrisa emocionada de su parte. La rubia no paraba de hablar de muchas cosas al mismo tiempo, pero ella no podía estar más feliz de solo escuchar.
Al atardecer, Jisoo persiguió cortesmente a un vendedor de flores. No quería gritar nada así que solo camino muy rápido diciendo "disculpe", Chaeyoung la vio con una sonrisa en el rostro cuando regresó roja de la vergüenza.
Entonces Chaeyoung lo entendió.
-Ten.-Le dijo, recuperando el aliento solo como una persona sin actividad física podría hacerlo- Pensé que se verían lindas contigo pero... ahora siento pena por las flores, eres mucho más preciosa.
Rosé chasqueó la lengua, negando con la cabeza y mirándola enamorada.
-Derrites mi corazón.-habló, con su voz tan suave como las nubes en el atardecer.
Sonrió, como si sus palabras fuera bálsamo para su mente cansada. Se sentaron frente al río, viendo como todos empezaban a volver a sus casas al anochecer. Sin embargo, Jisoo no quería volver a su apartamento aún, tenía un poco de miedo de otra sorpresa.
Suspiró, y Chaeyoung notó sus ojos cansados.
-¿Quieres que nos quedemos en un hotel hoy?-preguntó por lo bajo.
Jisoo la miró, asintiendo con cuidado.
-Eres tan joven, Chaeng... pero pareces saber tanto de aquí.-Le dijo, señalando su corazón.
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Girl Crush | Chaesoo
Fanfiction"Nunca me he enamorado de una chica" La primera vez que Jisoo vio a Chaeyoung, fue a través del lente de su cámara. En ese momento no lo supo, pero había quedado completamente enamorada de ella. +18 Chaesoo
