Capitulo 12

817 72 14
                                        

Cinco días en París y ya podía sentir la necesidad física de estar cerca de Rosé. La revisa se encargaba de llevarla a fiestas, cócteles, sesiones de fotos, grabaciones de comerciales, reuniones de alta sociedad... sin embargo el principal lugar de su mente estaba siendo ocupado por ella, como siempre desde que la vio por primera vez.

Tratando de mantenerse concentrada, hacia todo lo que pudiera hacer en París por dos semanas, ni siquiera (y sin ninguna molestia) había tenido tiempo para contestar las llamadas de su madre. O de ver a Lisa, incluso si se hospedaban en el mismo pasillo.

Después de la gala de Dior, pudo escapar de Mathilde diciendo que iba al baño. Pudo conseguir un auto para llegar al hotel, finalmente. A un par de metros de su puerta, la pelinegra suspiró para quitarse los altos tacones antes de abrir su puerta, que se cerró detrás de ella acompañado de un largo suspiro recargando su espalda en ella.

La suite estaba oscura, pero la luz de su habitación estaba encendida. No recordaba haberla dejado así. Dejando los tacones en su lugar, camino de puntillas hasta la puerta entreabierta...

El perfume... la imagen que menos se esperaba era encontrar a Chaeyoung en pijama comiendo chocolates mientras veía una película.

Cuando sus ojos se encontraron, Jisoo pudo ver el brillo que destello en los ojos cafés de la rubia.

-Jisoo...-y saltó de emoción a cerrar los brazos al rededor de su cuello- Te extrañé.

Rápidamente la mayor la rodeó con sus brazos, sintiendo como se relajaba bajo su toque.

-También te extrañé, Chaeng-Jisoo se separó un poco para verla-. Creo que es la mejor sorpresa que pudiste darme-la mayor dio un paso atrás para quitarse el abrigo-, y ni siquiera preguntaré como entraste aquí.

La rubia le guiñó el ojo.

-Una maga nunca revela sus secretos.

Y Jisoo le dio una de sus miradas.

A Rosé le picaban las manos, muchas veces se preguntaba porque Jisoo no había querido besarla aun. Habían pasado algunas semana ya de estar saliendo, y era lo más común del mundo besarse en cuanto revelas tus sentimientos.

-¿A donde estabas?-preguntó con curiosidad.

-En la gala de Dior, fue hermosa, es mi gala favorita.-contaba ella, dándole el aire de familiaridad mientras se deshacia de sus aretes- Mathilde quería que me quedara, pero tuve que escapar antes de ser obligada a hablar con el primer ministro de nuevo.

Rosé no quiso parecer sorprendida, pero quizá Jisoo era más importante en el medio de lo que imaginaba.

Así que mientras Jisoo hablaba de su día con total normalidad y se quitaba sus abrigos para quedar en solo una capa de ropa, Rosé regresó a la cama. Solo a sentarse a verla, y a admirarla.

Las cosas estaba muy bien entre ellas, la rubia estaba segura de estar conociéndola bastante bien, y Jisoo cada vez dejaba caer sus barreras dejando que Rosé entrara más en su vida. Solo con el hecho de hablarle a Lisa sobre ella era suficiente para saber que había aceptando sus sentimientos y su sexualidad.

-¿Cuando llegaste?-preguntó Jisoo, remangando su blusa y acercándose a ella.

Rosé le dio una sonrisa para ponerse de rodillas sobre la cama.

-Hace un par de horas, pensé que no te molestaría si me ponía cómoda.-le dice con una pizca de picardia.

La pelinegra solo negó con la cabeza, riendo de su atrevimiento.

-Eres demasiado linda como para molestarme contigo.-confesó por lo bajo, haciendo que el corazón de Rosé diera un vuelvo.

-¿Ah si?

Girl Crush | ChaesooHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora