Capítulo 24

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No recordaba la última vez que fue invitada a un evento el cual no debía cubrir. Aunque estaba juntos a los padres de Chaeyoung supervisando que todo estuviera en orden, se sentía de alguna manera no estaba haciendo nada, y eso la tenía inquieta.

-Cálmate y disfruta la fiesta.-Le dijo Haerin, y ella asintió, poco convencida.

-Chae no ha llegado-expresó con cierta preocupación-. La estilista se está tomando su tiempo.-y se cruzó de brazos.

Una pequeña risa salió de Haerin, mientras acariciaba el cabello de Jisoo.

-Llegará a tiempo.-aseguró- Ya la sorpresa esta lista, así que ve con tus amigas a esperarla.

Jisoo asintió, dando pasos hacia Seulgi y Lisa, que estaban igual de inquietas qué ella por no tomar fotos e inseguras si podían acercarse a la mesa de dulces. Se puso a su lado, y suspiró.

-Nunca pensé ver a Kim Jisoo así.-empezó Lisa, sospechosamente sin tono de burla- Pareces compaginar con los Park.

Miró a sus amigas, y luego a Daesung y a Haerin riendo a distancia.

-Lo hago, la verdad me agradan mucho.-dijo, tomando un postre de chocolate de la mesa- No son nada como pensé.

Lisa sonrió, de todos los años que conocía a Jisoo, estos días ha estado tan relajada que no puede creer que esa guardia siempre estuvo arriba, y ahora que cayó, parecía más genuina, real y ligera. Después de todo, estaba empezando a vivir sin las mascaras ni las prohibiciones con las que había crecido.

Estaba honestamente orgullosa de su amiga.

-Me alegro por ti, Chichu.-acarició su hombro.

Ella sonrió, relajando sus hombros.

Le dio una mirada a todo su alrededor. El lujoso salón que pertenecía de alguna forma a ellos, los candelabros que, si alguien se lo dijera, creería que están hechos de oro y diamante. El gran escenario donde se presentaría su sorpresa. De alguna manera, aunque siempre había querido sentirse ajena al lujo porque representaba una responsabilidad que no quería, ahora... se dio cuenta que solo estaba encerrada en las concepciones qué su familia le dio.

Los Park eran buenas personas, lo sentía en su corazón. Se amaban, amaban trabajar en sus empresas, amaban a su hija. Lo que más importa en su vida es mantener a su familia feliz, no pudiente.

Llenaban salones enormes solo con gente que los respetaba y los apreciaba. No veía personas hablando con la mano sobre sus labios, solo escuchaba risas y brindis.

¿Siempre existió un mundo así?

Un mundo que no la señalaría ni mandaría a la horca con el más mínimo desliz. Así que no, no moriría. Siendo sincera... aprendería a vivir por primera vez.

Y la razón por la que su corazón empezó a latir sin una mano que lo apretara entró al salón.

Como una brisa de verano, o un rayo de luz del sol. O un ángel.

Sus amigas vieron en cambio, no solo su mirada de completa devoción, sino toda ella, parecía volverse brillante solo con su presencia.

Jisoo dejó el dulce en la mesa para correr a saludarla y se congeló, pensándolo mejor.

-Tu novia es, respetuosamente, una chica muy hermosa.-dijo Lisa-  Espero que nos dejes entrar en tu círculo- la miró-, somos tus amigas después de todo.

Asintió, viendo de reojo como Chaeyoung abrazaba a sus padres y saludaba a las personas. Sintió una punzada de celos y dolor como nunca antes.

Ella podría tener a quien quisiera.

Girl Crush | ChaesooHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora