Capítulo 23

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Un mes después, la auditoria había terminado.

Un mes lleno de tensión, de mal dormir y de culpabilidad había terminado con el final que Daesung Park predijo: absolutamente nada.

Ni un desliz de parte del equipo administrativo, contable y legal de Park Industries. Por lo cual, su Presidente entregó un bono para celebrar la transparencia de su compañía.

No podía imaginar el escenario donde su madre recibía esa información y perdía la cabeza, estaba feliz de eso. Después todo, cambió su número, y aviso al personal de su edificio que solo su hermana podría pasar al lobby, pero no subir sin su autorización.

Sin embargo, Jisoo se sentía con suerte. Ver a Chaeyoung sonreír en la cena que sus padres habían organizado para celebrar parecía ser la recompensa más grande y perfecta de todas. Su corazón aún latía como loco cada vez que la rubia la miraba.

Jisoo estaba sentada al lado de Chaeyoung cuando Lee llegó al comedor, saludó a su hermana, y a su cuñado, antes de ver a la escritora con cansancio.

-Te vi hace dos horas.-se quejó- ¿Debo acostumbrarme a verte en la casa de mi hermana?

No lo decía por mal, ella y Lee tenían una relación tensa, de respeto, miedo y un poco de comedia. Lee sabía que Jisoo aspiraba por su puesto en algún momento, pero no cercano.

-Un placer verte también.-replicó.

Tomó un asiento, y todo pareció encajar. Entre copas y carne asada, ligeras conversaciones y risas tranquilas hicieron a Jisoo pensar en el karma. Sentada en silencio tomando de su copa, viendo la dinámica de una familia a la cual no pensaba pertenecer.

Ella sonrió detrás de su copa mientras rodeaba el respaldar de la silla de Chaeyoung, le sonrió con sus ojos y se sintió tan cálido. Los Park lo notaron, compartiendo una mirada.

-Quizá tendremos una hija que se case pronto.-murmuró Daesung al oído de su esposa, quien golpeó su hombro.

-Deja eso, Chae esta muy niña aún.

Rieron, ganándose miradas acusatorias de las chicas.

¿Así se sentía todo arreglándose? El principio favorable le sonreía, este era el camino correcto.

Horas después, la noche llegó. Vio a Chaeyoung dormir tranquilamente a su lado parecía ser la recompensa perfecta. Estar hipnotizada por su perfume natural, con la suavidad de su piel, completa e irrevocablemente perdida en la manera que la sostenía cuando tocaba sus puntos de placer.

Chaeyoung era todo lo que alguna vez había deseado en secreto. Se sintió triste al pensar que nadie más que su círculo sabía que estaban saliendo. Quizá era hora de enfrentar a ese último demonio.

Que todo el mundo lo sepa ¿es tiempo?

Este momento de paz le daría la respuesta en algún momento. Se levantó, caminando hasta el balcón. La ciudad de Seúl brillaba como el mismo cielo, se sentó abrazando sus piernas desnudas.

-¿En que piensas?-la voz de Rosé la sacó de su ensoñación.

La rubia se cruzó de brazos, recostandose al marco de su balcón.

-En ti.

Una sonrisa se coló en el rostro de Chaeyoung, moviendo sus caderas seductoramente ante ella. La bata de seda no era especialmente conservadora.

-¿En mi?-Jisoo asintió, levantándose al verla caminar hacia ella, sintiendo el calor de su cuerpo chocar con el suyo como si fueran hechos uno para el otro- Una moneda por tus pensamientos.

Girl Crush | ChaesooHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora