Tenía siete años la primera vez que entró al despacho de su padre, una llamada de atención de la escuela, una advertencia casi mortal. Sus calificaciones bajaron cuando su mejor amiga se enfermó y dejó de estudiar para hacerle dibujos y cartas. Por pura inocencia olvidó un examen y por el pánico a fallar, salió del salón de clase corriendo a encerrarse en un baño.
Su padre fue a buscarla a la escuela, el auto tan frío como el, con un silencio que la hacía temblar más que cualquier temperatura.
-Jisoo.-había dicho de camino a casa- Nadie es tan importante para aplazar tus deberes.
Jisoo junto sus manos sobre su regazo.
-Lo siento, no era mi intensión.-dijo, en voz baja- Es que Nayeon estaba muy triste por volver al hospital y...
-Ahora tu bajas de tu lugar en la lista de calificaciones.-replicó, en un tono tan vacío que entendió que era imposible replicar- Aprende a reconocer tus prioridades.
Ella hizo una mueca, su prioridad era Nayeon si era sincera. Pero no se atrevió a hablar.
Y cuando llegaron a casa, vio a Jin y a Jiwon jugando fútbol en el jardín. Jiwon la saludó alegremente, pero ella no tenía energía para corresponder el saludo de la misma manera, hizo una pequeña reverencia, y siguió los sigilosos pasos de su padre.
Solo extendió los brazos y cerró los ojos.
Los azotes en sus manos ardían, pero no tanto como lo que empezaba a sentir en su corazón.
Ahora, veinte años después, el frío aún se calaba en sus huesos, y la niña de prioridades desorganizadas parecía estar compartiendo su silla una vez más.
Suspiró, sintiendo los pasos de su padre acercarse en el pasillo. La puerta crujió e instintivamente irguió su espalda.
-Jisoo.
-Presidente.
Presidente, nunca padre, recordó.
-Años sin tenerte en esta casa, ¿a que se debe este inusual placer?
Ahí estaba el, su rostro con más arrugas pero igual de tenso. Su cabello exactamente igual, y sus nudillos magullados por los métodos para deshacerse de su ira.
Ella se aclaró la garganta.
-Quería saber que tanto madre te pone al tanto de mi vida.-habló ella- Porque no estoy segura de cómo están las cosas aquí.
Su padre hizo una mueca, acomodándose en su silla.
-No mucho, la verdad.
Bien, era su oportunidad. Tenía la opción de ser la primera persona que le dijera esa información de ella. No como su padre, si no como la cabeza de una empresa que la mantuvo por casi toda su vida.
Aun así, parecía apunto de desmayarse.
-Entonces tendrá la oportunidad de saberlo de mi-su boca estaba seca-. No puedo casarme con su hombre, no porque no haya encontrado al indicado sino porque amo a una mujer.
Silencio.
Su mirada temblaba frente a la de el.
Entrelazó los dedos sobre su regazo.
-Si eres capaz de decirlo asumo que estas lista para renunciar a esta familia.-habló.
El estómago de Jisoo cayó al suelo.
Nunca habían sido una familia, no de verdad. La cuidaron, la alimentaron, y le dieron educación, si. Era lo único de lo que estaba agradecida por ellos, pero nunca por el amor ni por la sangre de una familia.
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Girl Crush | Chaesoo
Fiksi Penggemar"Nunca me he enamorado de una chica" La primera vez que Jisoo vio a Chaeyoung, fue a través del lente de su cámara. En ese momento no lo supo, pero había quedado completamente enamorada de ella. +18 Chaesoo
