CAPÍTULO 4: MALAS INTENCIONES
Ashley POV:
-¡SAM!¡SAMANTA!- Ashley seguía llamándola desesperada, mientras buscaba por las diferentes estancias. En este momento estaba en el salón buscando detrás de los sofás. Había revisado ya el estudio y el comedor, sin llegar a encontrarla. Después de rebuscar en el salón, se dirigió a la cocina, donde se encontró a Manuela, que seguía ajena a la desaparición de Sam.
-Manuela, ¿has visto a Sam?- preguntó Ashley con voz ansiosa.
-No, ¿pasa algo?- contestó Manuela preocupada.
-Ha desaparecido, no está en su habitación y antes ha amenazado con irse.
-Oh, no. - Manuela habló susurrando y inmediatamente se puso a buscar con ella.
Buscaron juntas por la cocina, abriendo todos los armarios y buscando por los rincones más estrechos, pero nada, Sam tampoco se encontraba allí. Después de buscar en el baño y en la habitación de Alfred y Manuela, decidieron subir a la planta de arriba. Ashley entró en su habitación y miró en su armario, el escondite de Sam cuando era pequeña, pero nada. Tampoco estaba en el vestidor ni en las diferentes habitaciones de invitados.
Alfred POV:
Cuando Ashley se metió dentro de la mansión de nuevo, Alfred empezó a caminar tranquilamente por el jardín, silbando como si nada hubiera pasado. De vez en cuando se agachaba o miraba detrás de los arbustos para simular buscar por si alguien dentro de la casa le observaba.
-"Estúpida niña, ¿quién diablos se cree que es? Ir llamando la atención de esta manera. Lo que necesito es que se quede tranquIlita y así poder acercarme más a su madre, pero no, la niña tenía que huir por sus estúpidos caprichos y ahora lo tengo todo más difícil. Solo espero que le pase algo al igual que a su padre, algún "trágico - pensó con ironía. - accidente" que por lo menos la deje paralítica para no poder intentar huir más, ¿es eso tanto pedir?" - Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un grito desgarrador.
-¡¡Mami!!¡¡MAMI!! - Dio un pequeño salto en su sitio al reconocer la voz que gritaba y frunció el ceño, acercándose al pozo de la familia que no utilizaban desde hacía siglos.
Se asomó lentamente, intentando no hacer sombra con su cuerpo y entrecerrando los ojos para poder ver el fondo, y vio a la pequeña niña llorando abrazada a Fluski, su peluche. Retrocedió unos pasos, maldiciendo por lo bajo. Miró a su alrededor, pero no había nadie cerca.
-Podría dejarla aquí y no decir nada, y si llaman a la policía podría desviarlos y de esta manera ella moriría aquí, es imposible que pueda salir de ahí siendo la niñita mimada y estúpida que es. - Sin darse cuenta empezó a hablar cada vez más alto y una risa que se podría clasificar como "maligna" se escapó de sus labios. - Entonces su madre, de lo deprimida que estaría, solo podría apoyarse en mí y yo ganaría de todas formas. - Se calló un momento pensando detenidamente en su plan.
-"Al final esta niña idiota si servirá para algo" - de nuevo, unos gritos interrumpieron sus malvados pensamientos.
-¿ALFRED, ERES TU? ¡¡ALFRED!! - Abrió los ojos desmesuradamente al descubrir que había estado hablando en voz alta y, lo peor, que Sam lo había oído. Miró a todos lados sin saber qué hacer cuando se acordó de que ella no podía verlo ni salir de donde estaba, y sonrió. La sonrisa del diablo. Se alejó lentamente, sin hacer ruido, del viejo pozo, y inició el camino de vuelta a la mansión. Durante el poco tiempo que tardó, ensayó caras de tristeza y algunas líneas para soltarle a Ashley y sonrió satisfecho antes de entrar.
-¡Alfred! - La mujer se acercaba corriendo hacia él, quien ya tenía la cara practicada preparada - ¿La has encontrado? - Por un momento tuvo la tentación de contestar "sí, claro, la he encontrado, por eso vuelvo solo y con cara de que mi tesoro más preciado ha desaparecido.", pero se contuvo, debía mantener las apariencias.
-Señora... Lo siento, la he buscado por todas partes pero no la he encontrado por ningún sitio. - Agachó la cabeza y parpadeó varias veces rápidamente para que una lágrima forzada rodara por su mejilla. Esperó pacientemente a la respuesta de la mujer, pero ella, en vez de hablar, lo abrazó y lloró desconsoladamente en su pecho.
Alfred escondió la cabeza en su pelo para que nadie viera su sonrisa de felicidad y le acarició lentamente la espalda, buscando consolarla.
ESTÁS LEYENDO
EL POZO #Wattys2015
RandomCuando su madre se negó por tercera vez a dejarla salir de su castillo, como ella lo llamaba, para hacer nuevos amigos, no aguantó más y huyó. Corría mirando que no la siguieran cuando el suelo se esfumó debajo de sus pies y cayó 25 metros bajo tier...
