CAPÍTULO 9: ¿NUNCA?

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CAPÍTULO 9:  ¿Nunca?

Sam POV:

-"¿Cómo es que no oyen a Fluski? -pensó Sam muy extrañada-. ¿Sólo puedo oírlo yo?"

Sam estaba sumergida en sus pensamientos. No entendía porque solo ella podía escuchar a Fluski.

-"¿Será que la voz de Fluski son imaginaciones mía?" -se preguntaba la niña una y otra vez. No entendía nada. Estaba muy confusa.

Miró hacia delante donde estaban sentados Max, Andy y Zack, la primera lo más alejada de los chicos que le permitía el pequeño espacio.

-"¿Esto también me lo estoy imaginando?¿O es verdad que están aquí?" -no tenía respuesta a eso.

Seguía ensimismada en sus pensamientos cuando un brusco movimiento delante suyo le hizo volver a la realidad.

-¡Buenos días! - Una chica de aspecto extraño los saludó con un saludo militar.

-¿Buenos días? Es de noche, cegata - Max la miró de arriba a abajo como si no pudiese creer lo que veía -. ¿Y quién eres, por cierto?

-¡Laura, señora! - repitió el saludo militar y se empezó a reír de una forma tan rara que Sam no lo pudo evitar y soltó una carcajada. - ¡Oh! ¡Hola! ¡Soy Laura! - la chica se acercó y le dio la mano, sacudiendola animadamente -. ¿Cómo te llamas, pequeña saltamontes? - Ante ese apodo Max no pudo evitar carcajearse.

-No me llames así - la niña frunció el ceño molesta -. Me llamo Sam.

Y como si no le hubiera dicho nada, Laura tan solo se fue dando brincos hacia los dos chicos, presentándose otra vez y permitiendo a Sam echarle un vistazo.

Era bastante bajita pero definitivamente más alta que ella, y cuando se acercó pudo ver que sus ojos eran grandes, verdes y brillantes, pero lo que más llamaba la atención era su pelo teñido de colores, como si Fluski le hubiera vomitado un arcoiris encima. Su ropa también era muy extraña, llevaba unas mallas de colorines con una falda negra encima, una camiseta de tirantes con el monstruo de las galletas dibujado en ella y un zapato de cada color. En la oscuridad no se veía muy bien, pero Sam creyó distinguir naranja y verde.

-Está loca - apartó la mirada de la chica cuando oyó la voz de Fluski y asintió.

-¡Oh! - Laura se rió girándose hacia ella -. ¡Hola! ¡Soy Laura! - Sam iba a responderle que ya se había presentado cuando se fijó en que no la saludaba a ella, si no al unicornio. Frunció el ceño.

-¿Lo oyes? - ante esa pregunta la otra chica la miró como si fuera ella la que estuviera loca.

-Claro que lo oigo, ¿por qué no iba a oírlo?

- Es que... -miró a los demás y los señaló disimuladamente -. Ellos no lo oyen.

-¡¿CÓMO QUÉ NO LO OYEN?! -preguntó a gritos Laura llamando la atención de los demás. Se giró hacia ellos -. ¿¡Como no podéis oír la voz del unicornio!? ¡¡Estáis locos!!

-Mira quién habla... - Max habló y Zack se rió por lo bajo, mientras Andy seguía en su mundo.

-Hablo yo, ¡hola! - Laura la saludó con una sonrisa radiante, como si Max no acabara de insinuar nada disimuladamente que estaba completamente loca.

-Dios mio, esto es demasiado - la chica más alta se golpeó la frente con la mano y se apoyó contra la pared de roca, bajando su gorra roja de manera que le tapaba los ojos, como si fuera a dormir.

-¡Ey! ¿Qué crees que haces? - habló otra vez la chica del pelo de colores levantando la gorra y mirándola directamente a los ojos.

-¿Qué? - Max le respondió de forma cortante.

-¡No puedes dormirte, estamos en una fiesta de pijamas! - Laura aplaudió alegremente mientras se sentaba al lado de Sam.

-¿Fiesta de pijamas? - Sam no pudo evitar el tono esperanzado en su voz.

-¡Sí! Sabes lo que son, ¿verdad?

-Sí pero... Nunca he podido celebrar una... - la pequeña bajó la vista entre avergonzada y triste.

-¿¡Nunca!? - Laura abrió más los ojos, si es que era posible, y la cogió del brazo -. ¡Eso no puede ser! ¡Si seguro que hasta Marta la malhumorada de ahí ha celebrado una!

-¿A quién llamas tu Marta, loca? - Max frunció el ceño hacia ella.

-¡A ti! ¿Es que no es ese tu nombre? - Laura torció levemente la cabeza a la derecha de manera confundida.

-¡Es Max, loca! ¡MAX! - la chica gritó levantándose, le arrancó la gorra de las manos a Laura y se volvió a sentar en el mismo sitio, volviendo a cubrirse los ojos con la prenda.  


EL POZO #Wattys2015Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora