CAPÍTULO 12: Histeria
Ashley POV:
-Según lo que me acaban de decir ahora el agente McArty y el agente Patterson, no han encontrado a Sam. Aún. -añadió la última palabra para intentar tranquilizarla, sin éxito.
En ese momento se vino completamente abajo. Ashley sabía que las primeras horas después de la desaparición eran esenciales y no habían conseguido nada. Ni una pista. Quería abrir la boca y chillar, de rabia, de impotencia, lo que fuera que sentía en ese momento, pero al abrir la boca ningún sonido salió de ella. Se sentó en la silla de su escritorio para no caerse al suelo y bajó la mirada. No sabía cuánto tiempo había pasado cuando por fin consiguió hablar de nuevo.
-¡Tenéis que encontrarla! -medio gritó dando un fuerte golpe en su escritorio -. No puede volver a pasar lo mismo, ¡NO! - estaba fuera de sí. La rabia se había apoderado de ella.
-Hacemos lo que podemos, señora Harries -contestó el agente, aparentando tranquilidad.
-¡Pues como ves eso no es suficiente! -la ira de Ashley iba en aumento.
-Tranquilícese señora Harries. -advirtió el policía, que sabía perfectamente cuál fue su reacción al enterarse de la muerte de su marido.
-¡Salga de aquí y póngase a buscar! ¡Registre toda Inglaterra si fuera necesario! No puedo perderla... -intentó contener las lágrimas dentro de sus ojos.
-Nos volveremos a poner mañana. Registraremos toda la zona con más patrullas. Por el momento la noticia de su desaparición ya ha sido informada, si la ven llamarán. Antes de irme, ¿sabe usted algún sitio dónde la niña pueda estar o que suela frecuentar?
-¿Usted cree que si lo supiera, estaría aquí sin hacer nada? ¡Claro que no lo sé! -la madre de Sam estaba conteniendo las ganas de abofetear al agente -. He buscado en sus sitios favoritos y donde solía esconderse de pequeña, pero no está, y nunca la he dejado salir a la calle, por lo que no sé dónde podría haber ido.
El agente Garner apuntó en su libreta y hecho esto, le dedicó a Ashley un leve asentimiento en señal de despedida. Abrió la puerta y se fue. Ashley también salió del despacho para irse a su dormitorio y nada más entrar se derrumbó. Las lágrimas empezaron a salir de sus ojos sin poder controlarlas. Pocos instantes después, tocaron a la puerta.
-Señora, ¿puedo pasar? -era la conocida voz de Alfred.
-Sí, un momento. -intentó secarse las lágrimas sin resultado -. Pasa.
Alfred abrió la puerta lentamente y se asomó. Ashley no lo pudo evitar y corrió a abrazarlo por segunda vez en ese día. Estar en los brazos de Alfred era tan reconfortante y tranquilizador. Mientras lo abrazaba notó como este empezaba a darle suaves besos en la cabeza, pero lo dejó pasar, ya que necesitaba los ánimos. También dejó pasar cuando empezaron a caminar hacia la enorme cama de matrimonio todavía abrazados, y cuando su chaqueta desapareció, y siguió ignorando todo lo que pasó después, solo dejándose hacer. No le importó que Alfred la utilizara porque, a fin de cuentas, ella estaba haciendo lo mismo solo para olvidar.
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EL POZO #Wattys2015
DiversosCuando su madre se negó por tercera vez a dejarla salir de su castillo, como ella lo llamaba, para hacer nuevos amigos, no aguantó más y huyó. Corría mirando que no la siguieran cuando el suelo se esfumó debajo de sus pies y cayó 25 metros bajo tier...
